¿Qué es el “FairPlay” o “juego limpio”?

Es el simple hecho de respetar al rival. Y no, no es referencia/sinónimo a tenerle miedo, es el simple hecho de decir “está bien, yo le voy a otro pero respeto tus preferencias” y en el juego/deporte decir “disfrutemos el juego sin pleitos”.

Si bien es  cierto que en el último lustro se ha hecho más notorio el esfuerzo por realizar campañas a favor de esta filosofía, la verdad es que en muchos lugares (en México por ejemplo) se están quedando en sólo eso, esfuerzos.

Y no hay que hacer mucha memoria para saber que esto es verdad y es el pan nuestro de cada jornada futbolera de la liga mexicana. A penas ayer domingo 23 de marzo, se anunció la clausura, no veto, clausura, es decir que se tendrá que encontrar la forma de permitirle al Atlas jugar sus partidos de local en las próximas jornadas (cosa que no debería de tomar más de dos semanas).

También el sábado el León retiró de sus estadio a un grupo de aficionados del Cruz Azul que vitoreaban frases y cantos racistas en contra de algunos de sus jugadores.

Y para terminar de adornar el fin de semana con bellas muestras de lo que NO es FairPlay, este humilde bloggero se encontró con un tipo que más que humano, pudiera ser descrito como todo un troglodita. Cual fiel aficionado al Real Madrid y en espera del partido contra el Barcelona, vestí mi camiseta para mostrar mi favoritismo por ese equipo. Antes de seguir debo aclarar que soy asiduo seguidor de este club español desde hace ya casi 15 años, no es una preferencia por los fichajes bomba o a partir de las retransmisiones de la Liga europea de campeones de Europa por televisión abierta.

Volviendo al tema. Por la hora del partido se prestaba para que los aficionados en México pudieran disfrutar de sus alimentos al mismo tiempo que veían “El clásico”. Así lo hice, asistí a un local de mariscos dentro de un mercado al poniente de la ciudad y me dispuse presenciar los primeros 45 minutos del juego. Cabe destacar que el lugar no contaba con una televisión en alta definición o de más de 50 pulgadas, es una televisión pequeña, de aquellas que aún tenían el cinescopio en la parte trasera y que las hacía voluptuosas y pesadas.

Y así fueron pasando los primeros minutos hasta que cayó la primera anotación blaugrana. Varios de los meseros y cocineros festejaron el gol y otros lo lamentaron. Noté que en especial uno de los meseros pasaba cerca de mi y más hacía comentarios sobre el gol, pensando que se los decía al cocinero que tenía en frente o algún otro mesero, no le tomé importancia en ese momento. Llegaron los 2 goles del francés Karim Benzema y aplaudí y levanté los brazos para festejar la momentánea remontada madridista. Haciendo memoria, aquel trabajador no se acercó en ningún momento al área donde me encontraba yo. Lionel Messi empató el encuentro al 42″ y fue cuando “me cayó el veinte”. El mesero sólo se acercaba a mi lugar para festejar en mi cara las anotaciones catalanas.

Me retiré del lugar porque ya había terminado mis alimentos y me dirigía a otro lugar no muy lejos para observar los siguientes 45 minutos. Sin embargo me quedé pensando en ese individuo.

¿Qué ganaba él al festejar los goles cerca de mi? ¿Creía que yo lo iba ir a buscar para gritarle “gol” cuando cayera otro del Madrid? ¿Se sentía ofendido porque yo visitaba su “casa” (trabajo) con la playera del odiado rival? ¿Tendrá los mismos años apoyando al Barça el mismo tiempo que yo al conjunto blanco? ¿Le daba envidia que en domingo, día de clásico, yo pudiera portar mi camiseta y él no porque tenía que trabajar? ¿Pensaría que al medio le iba a plantear una apuesta? ¿Qué habría pasado si lo reportaba con su jefe sobre su actitud? etc., etc., etc.

Analizando la situación, la única respuesta coherente a la que llegué es que me había topado con nada más y nada menos que con un VILLAMELÓN. Si bien el término nació en la tauromaquía, también aplica en este muchos casos más. ¿Qué es un villamelón? Es aquella persona que adopta un fanatismo por algún deporte o deportista/atleta por mera moda. Así de fácil. Y como no ser un villamelón del Barça (por dar un ejemplo) si en los últimos 8 años ha ganado una cantidad considerable de títulos, ha roto e impuestos récords asombrosos. Si tienen al 4 veces consecutivas Balon D’or; si la dos terceras partes de su plantilla conforma la selección española de futbol bicampeona de Europa y la actual campeona del mundo.

Podría dar el mismo ejemplo con la afición de los Pumas de la Universidad, el único equipo mexicano en lograr un bicampeonato en torneos cortos. Gracias a esto, en los años 2004-2005 hubo una proliferación notable de aficionados a esta institución por los logros conquistados, pero que con el paso del tiempo y los constantes fracasos de la escuadra, los nuevos aficionados decidieron migrar a otros equipos que se alzaban campeones, como Pachuca, Toluca, Monterrey, etc.

Claramente mi intención no es denostar al trabajador, que seguramente pasó un domingo muy feliz al ver que el Barcelona ganó el partido. La intención de estas letras es para demostrar como en todos los niveles de quienes estamos vinculados al futbol en México, no existe el FairPlay. Aficionados insultando a un jugador por su color de piel cuando la raza mexicana no se caracteriza por ser de tez blanca, cabello rubio y ojos azules o verdes. Otros armando alboroto en el estadio del rival sólo porque su equipo no pudo ganarle. Además agrediendo a elementos policiacos en superioridad númerica de 10 contra 1.

Lamentablemente en México carecemos de educación y conducta deportiva. Desde niños nos fomentan la rivalidad con insultos, discriminación, humillaciones, etc. Jamás nos enseñan que SÓLO es un juego, un deporte; que no porque apoye a otro equipo nos tenemos que agarrar a golpes por el resultado del partido; que no es “ganamos” es ganaron; y un infinito etcétera. En México solamente conocemos el FairPlay porque al inició de cada partido oficial un grupo de niños caminan en un campo de futbol con una bandera en color amarillo y una figura humano con un balón como el símbolo del FairPlay.

Ya para terminar les dejó algo que escribí hace poco más de un año sobre algo muy parecido a los hechos ocurridos en Guadalajara y en León sobre la violencia, y de pasó algo que tiene que ver con el respeto al aficionado rival espero les agrade.

Antes de irme les dejo una pregunta que creo vale la pena contestar para entender que tan mal estamos los mexicanos como aficionados al balompié tanto nacional, como mundial.

¿Por qué un trabajador interrumpe sus labores sólo para molestar a un cliente?

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