Querido:

Empiezo esta carta con la firme decisión de que esta sea la última vez que entre tú y yo existe algún tipo de comunicación por mínima que sea.

Créeme que hubiese deseado que fuera de frente, pero tu cobardía y mi falta de tacto no son la mejor combinación para una última charla. De cualquier manera la idea del adiós nadie me la quita, no voy a postergar más esta situación, lo nuestro (lo que sea que sea que queda de ésto) definitivamente no puede ni debe continuar.

De todo lo que nos dijimos la última vez que nos vimos, me quedo con tus errores, con nuestros errores, esos que de a poco fueron matando lo que alguna vez sentí por ti y me hizo pensar que eras para mí. Aunque debes saber que lo que más me sorprende, debo aceptar, es el arte que tuviste para convencerme de que estaba loca al dudar, es decir, me viste la cara de idiota quien sabe cuanto tiempo y hasta me hiciste sentir mal por todo lo que te llegue a pensar de ti.

Creí en eso de “confundir amabilidad con coqueteo” y caí por la confianza ciega que tenía en ti. ¿Sabes lo peor? Que sé por qué me dolió tanto, no fue el hecho de lo que hiciste, ni las mentiras, fue la manera en que destruiste todo de ti y de mí, de nuestra historia; aunque no entiendo como fue que me enamore a ese nivel, como una loca. Tengo realmente claro que no fue por tú físico, eso para mí es secundario y todos me han dejado claro lo que realmente pensaban de ti, fui tan tonta por defenderte mil veces de todo lo que me plantearon de ti, nunca deje que dijeran nada malo sobre ti.

Ahora veo que no sólo eres peor de lo que me planteaban sino que además eres un patán y eso solamente empeora la situación. Admito que yo tampoco soy perfecta, pero al menos sé de fidelidad. De mi parte al menos me queda la tranquilidad de haber dado todo y haber hecho todo lo posible para cumplir todo lo que soñé contigo.

Y admito que me trate de convencer de que podía volver a funcionar por las horas que pasamos abrazados y fundidos en uno solo, pero la cama fue quizá el único lugar donde te conocí realmente y bueno, no niego que de todos modos fue el único aspecto donde nunca tuvimos ningún problema.

Por último, reconozco que ganas el premio al mejor actor con todo y una ovación de pie; nadie nunca me había mentido tan bien, tan descaradamente y viéndome a los ojos. Te agradezco que te olvides de que existo y espero nunca más volver a ver tu cara que sinceramente he empezado a detestar, porque sólo serviría para recordarme que puedo ser ingenua y confiada.

¿Te extrañaré? Claro, pero eso no significa que llegue a caer de nuevo. No vuelvas porque ten por seguro que estaré mejor sin ti, el extrañar no quiere decir necesariamente que te extrañe a ti, sino a esa persona que yo pensé que eras, la idea de ti, la ilusión, esa persona de la cual me enamoré, a él lo extrañaré más que a nadie. A esa persona la extrañaré todos los días, a él le daría un millón de oportunidades para volver a intentarlo… es triste saber que él no existe, quizá jamás lo hizo.

Se despide de ti quien una vez te amo profundamente.

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