En pocas palabras: ¿quién no ha tomado las fichas de dominó de su padre para ponerlas en fila y luego ver como caen una por una?

Pues unos jóvenes de Seattle llevaron esa idea a una biblioteca pública y lo expusieron de forma positiva: fomentar la lectura.

Les dejo el video para que vean su proyecto hecho realidad.

¿Quién dice que las bibliotecas no pueden ser divertidas?

Saludos, excelente fin de semana.

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Comunicólogo. Pocos como yo. (En todos los sentidos) La razón sobre el sentimiento. Algunos dicen que me gusta ser tan exacto que debí haber sido ingeniero o médico. Pero amo mi carrera y lo que hago, no lo cambiaría ni en un millón de vidas.

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