Las emociones y el ánimo están en constante cambio.

3:00 am ésta habitación ahoga el aire, ¿llevo acaso más de veinticuatro horas despierto? Los ojos parecen tener piedras que no me dejan ver con claridad, arden y están enrojecidos. Me dijeron que si no duermo el cerebro se me va a pudrir, pero pienso que ya lo tengo podrido. Qué más da, aunque quiero dormir, los ojos no se cierran. Mis pensamientos están en constante movimiento. Ya ven la manera de poder dormir eternamente o ya ven la obscuridad que rodea mi vida, la obscuridad que me rodea dentro de estas cuatro paredes.

4:00am miro alrededor, quiero encontrar alivio. Un hueco obscuro,  caída libre sin llegar a ningún lado, un golpe seco en el pecho. Flotando en la nada. Estoy descompuesto. Luego el vacío de la obscuridad, estas paredes con pequeñas manchas negras, busco alguna forma, pero luego mis ojos se alejan, el oxígeno es poco. Luego un puñado de lágrimas estalla, desgarrando el tórax y deja el corazón expuesto, los latidos han disminuido.

4:15am tan sólo han pasado quince minutos, pero la eternidad pareció pasearse por esos minutos. Las manchas han aumentado su tamaño. Detengo por un momento la vista en un pequeño agujero en la pared frente a mí. Ojos brillantes, negros como la noche, brillantes se asoman y se encuentras con los míos. Un chillido llega a mis oídos y distrae mi pensamiento.

4:30am el chillido es más agudo. Cada músculo de mi cuerpo es más lento de lo habitual, duelen cuando se mueven. Pienso en no moverme más. Aún quieto viaja una sensación de angustia por cada fibra. Mi cuello se siente apretado, no puedo tragar saliva, ni siquiera el aire pasa. Espinas alrededor matan toda palabra, con lo que me gustan las letras formando palabras y éstas oraciones que te hacen ver imágenes bellas. Pero hoy no me interesa más hacer oraciones, mi cabeza está vacía de ideas. Vuelvo mis ojos a ese agujero que descubrí hace unos minutos, es algo más grande y cuatro pares de ojos me saludan.

4:45am estiro el brazo para alcanzar la charola que dejo en el pequeño escritorio al lado de mi cama. Repleta de comida que va desde fruta hasta galletas y pasteles. Tomo una galleta, dos, tres, me he comido 20 de un impulso, que aparece como un choque eléctrico. Casi sin darme cuenta. Estoy más pesado que hace un par de años. Y luego no puedo llevar una sola migaja de pan, pues el estómago está enredado a tal punto que la náusea llega con el mínimo olor. El chillido más fuerte y agudo me irrita, doy un salto a la pared que tengo enfrente, le grito silencio mientras hago pequeños rasguños con las puntas de las botas. No me desnudo porque a veces tengo la sensación de querer salir corriendo, tal vez un día lo haga. Me acerco a ese agujero, me miran más de cuatro ojos. Siento unas garras pequeñas aletear en mi nariz. Mis piernas me regresan a la cama, me recuesto, la mirada clavada en la mancha del techo, sigo la línea que la forma. Escucho que rascan la pared.

5:00am el vacío da paso a la melancolía. Parece como si el corazón se me encogiera, se encerrara en una jaula y cerrara la puerta, ahí en un rincón llora. Mi vista tropieza con el agujero, creció. El chillar es más agudo, fuerte y molesto, casi insoportable. Mis manos tapan los oídos con fuerza para no escuchar más, pero no dejo de mirar ese boquete que esté delante. Moronas de yeso forman una pequeña montaña. Pero hay más ojos brillando, vigilan mis movimientos. Ahora mi cuerpo se pone rígido para no llamar la atención. Es inútil, tengo un roedor en la punta del pie, me muestra sus dientes, enfurecidos.

5:10am trato de encoger las piernas, parece que una loza le cayó encima están entumecidas. Quiero levantarme, pero, no puedo tomar una decisión me cuesta trabajo pensar. Y miro ese animal de cuatro patas acercando su hocico a mis dedos. Estoy tan cansado que no puedo sostener la cabeza en alto. Me acompaña este dolor en las articulaciones y el cuerpo, quiero dormir, aunque sea un poco.

5:20am otros minutos y la pared se abrió como una gran reja. Cayó una parte del yeso al piso, con un estruendoso ruido. Ese crujido me obliga a contraer las piernas y me ovillo hasta el fondo de la cama. Aguardo en el intento por no respirar para no moverme,  mientras la rata, husmea mi cama.

5:30am el chillido se produce como un ruido gigantesco en la habitación. Siento deslizarse un pelaje espeso negro por un lado de mi cuerpo. Frente a mí, una cola larga rasposa pasa por encima de mis dedos. Al otro lado de mi cuerpo unos alambres me pican el brazo. El ruido me irrita los oídos. Echo una mirada a mi cama, los roedores están por todos lados. Doy una vuelta alrededor de la habitación, hasta la última mancha en la pared tiene un animal carcomiendo. Mi cuerpo entra en un pánico que no me deja mover. Los roedores gigantescos se amontonan una encima de la otra, paradas en sus patas traseras y pelando los dientes, ahora todas se dirigen a mí. Estoy rodeado, tieso, no puedo luchar y dejo que me mordisquen a mí también. Toda la habitación se pinta de gris, con pelaje denso, corto y suave van de un lado a otro. Mordisquean, todo mi cuerpo. Doy gritos de angustia, desesperación, porque ellas están encima y ya no puedo hacer nada, tengo más de diez mordidas por todo el cuerpo, algunas la carne arrancada y en otras hasta el músculo. Estiro el cuerpo y las dejo bailar sobre mí.

3:00am pasó el día y la noche. Mi vista perdida, otra vez en el vacío. Mi cuerpo lánguido, sobre la cama de un hospital que huele a humedad, a insania. El médico entra, da un vistazo a mi historial pregunta como estoy.

El diagnóstico el mismo, no cambia nada, no se altera o mejora, pero empeora. Indolentes mis músculos están hoy.

Mismas palabras desde hace algunos años.

Diagnostico: maniaco depresivo con episodios de delirio.

Tratamiento: Antidepresivos, ansiolíticos y Terapia ECT  (electroconvulsiva)

Ale Olson

COMPARTE en:
Alejandra Olson
Espíritu congestionado por las letras, que busca encontrarlas en el camino del hacer literario y de éste encuentro aparezcan historias de empatía con los ojos participantes del espectador. Se dice incipiente escritora, pues cada día se descubre, redescubre, encuentra, pierde hilos dentro de éste oficio. Oficio que necesita dedicación, amor y empeño. Ella es así, tan natural como la vida se lo permita y aguerrida.

Comenta en el recuadro