De vez en cuando en tu vida te topas con esa persona, la que te hace sonreír, pero aún más que eso, la que amas ver sonreír.

La que ilumina tu mundo con un abrazo, con una llamada, con ese mensaje inesperado. Que te llena de vida con solo verla y que te hace sentir cosquillas en el cuerpo cuando toma tu mano y puedes ver reflejada la misma felicidad en el destello de sus ojos.

Esa persona que con solo tenerla sentada al lado sabes que podrías morir en ese momento y todo habría valido la pena. Por estar con ella y con nadie más.

Ella te hace sentir como en una nube, desear despertar y encontrarte con su imagen dormida, en calma, rodearla con tus brazos y protegerla por siempre; acariciar su mejilla cada noche y besar sus labios.

La que a pesar de las discusiones y que no soportes sus manías, te haga enojar y hacer millones de corajes; sabes que también es quien te da paz y tranquilidad con solo sentirla.

A ella le dedicas tus desvelos imaginando la vida a su lado, los deseos de caminar por los parques y calles transitadas tomados de la mano como si no existiera nada más en el universo.

La que te hace sentir un vacío en el estomago cuando pelean, por el miedo que tienes de que ese enojo dure por siempre y no vuelvas a verla por alguna diferencia boba.

Sabes que amas cada pequeño detalle, incluso de los que ella detesta como su sonrisa torcida y la forma en la que se acomoda su cabello por detrás de sus orejas.

A su lado no existe el ayer, ni el mañana, solo el aquí y ahora; porque mueres por detener cada segundo y seguir perdiéndote en sus besos que te llenan de vida.

De vez en cuando te das cuenta que todo lo bello un día termina, que hay amores tan perfectos que están destinados a ser imposibles. Y que esos labios, esos ojos, esa sonrisa y ese cabello no son para ti. Que esa persona está destinada para alguien más.

Y así sin más debes continuar para encontrarte con otra persona que puede que te haga sentir remotamente igual, y tal vez vuelvas a fallar por toparte otra persona que no es para ti. Sin embargo, debes seguir tu camino.

No importa cuántas veces digas “te amo” y resulte ser la persona equivocada, ni cuantos “lo siento” debas pronunciar, o cuantos “no está funcionando” escuches; nunca dejes de intentar porque, de vez en cuando, por cosas de la vida nos encontramos con esa persona… la que es perfecta para nosotros.

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