Antier, dando vueltas por la vida, y como el mundo es un lugar más pequeño de lo que parece, llegué a ver lo lejos a uno de mis ex novios, cosa que sinceramente no esperaba. Contándole a los amigos con los que iba el porqué se convirtió en ex, tuvimos que tocar un tema que creo que es parte de toda relación: la infidelidad. Esa parte en un momento u otro hemos vivido de cerca o en carne propia.

En mi caso, sé lo que es vivir una infidelidad. He tenido algunas relaciones y en dos ocasiones he sabido lo que es que haya un tercero en la pareja, sea hombre o mujer, sí, efectivamente, también sé lo que es que te engañen con un hombre; caso en el cual no puedo ni preguntarme qué tiene que no tenga yo porque, pues literalmente lo sé.

El punto es, resultó que existen más historias parecidas, en las que en uno u otro caso se ha dado la infidelidad en una relación que aparentemente era fuerte y existía un lazo de “amor”, ¿qué pasa por la mente de estas personas? ¿Miedo al compromiso? ¿A la estabilidad? ¿Monotonía? ¿Falta de amor que hacen que caigan en la tentación? Realmente, a ciencia cierta, no creo que sea un solo hecho el que lleve a este acto, pero sí sé que es algo que yo no puedo perdonar.

Encontrar fotografías comprometedoras, mensajes, además del repentino cambio de actitudes, son señales claras de la infidelidad. Sigues creyendo en sus mentiras porque ellos realmente lo hacen sonar convincente y además tú deseas creerlo, aunque algo en el fondo te grite que despiertes y veas la realidad. Los sentimientos son traicioneros y a veces prefieres amarrarte bien la venda a aceptar que la persona que amas te ha engañado.

La verdad puedo decir que cuando estoy en una relación me comprometo al 100%, doy lo mejor de mí y procuro que mi pareja sepa que siempre seré un libro abierto en todo sentido. Cuando no existe compromiso como tal, entonces sí acepto el rush que es ligar con más de una persona, que te halaguen, desear y fantasear. Entonces puedo suponer que eso es lo que pasa con las personas que no sienten lazo con la pareja con la que están o su vanidad es tanta que creen que “pueden hacer feliz a varios”.

Entre esas historias tenemos al típico que le han encontrado toda la evidencia y sigue negando el hecho de que es un infiel, ¿real? Si encontraron tu foto semi desnudo sosteniendo el nombre de otra mujer en un cartel, ¿vas a decir que es el tipo de fotos que le mandas a tus amigas? ¡Qué amistad tan alternativa! Si la chica se siente con derechos de mandar mensajes reclamando su lugar como novia, ¿en verdad eres sólo amable con tu amiga y por eso se confunde? La verdad es que a veces somos demasiado ciegos y aun teniendo los hechos frente a nosotros decidimos creer en la pareja.

Uno de mis amigos hizo un comentario de lo más atinado, si te puso el cuerno a ti entonces se lo pondrá a todos los demás. Si no tiene el valor de hablar de frente y decirte que todo ha terminado, no puedes esperar que tenga el valor de decirle a la otra persona que tú existes. Por tanto esa persona no tiene la culpa de lo que ocurre, la culpa es de tu pareja; así como te engaña a ti seguramente engaña al otro y lo envuelve con palabras, es tan inocente como tú. En más de  una ocasión la tercera persona figura como “solo una amig@”, lo cual realmente creemos cuando estamos enamorados, pero poco tardamos en que se nos caiga la venda y somos capaces de entender que es lo que está pasando.

La infidelidad nos hace dudar de nuestro valor, daña nuestra autoestima y auto concepto. Nos hiere en lo más profundo del alma y simplemente no hay forma de no salir herido cuando te ves envuelto en ella. Terminas siendo ingenuo por convicción, por la ilusión del amor. Porque el compromiso te dicta como una regla interna que debes creer en tu pareja, que debes tenerle confianza.

Es mejor tener el valor de dejar la relación a tiempo antes de dañar a la persona que tienes a tu lado, recuerda que si estas inmerso en una relación, la confianza es la base. Sin ello, no existe nada, ni siquiera una simple amistad. Ahora, si estas pensando en perdonar una infidelidad, piénsalo bien, las personas no cambian así de sencillo aunque “haya sido un error“; seguramente va a repetirlo.

Es difícil volver a intentar entrar en una relación, pero como me dijeron, tú no pierdes nada porque esa persona no te aportaba nada bueno. Debes recordar tu valor como ser humano, todo lo que eres y que sin importar cuánto duela tú tienes todo lo que necesitas para seguir adelante, nadie es indispensable. Tengamos el valor de hablar de frente, de saber que si llega alguien más que mueva tu mundo, entonces es mejor decírselo a la persona con la que has compartido tanto y no terminar dañándola más con engaños.

Sé honesto, créeme al final te lo van a agradecer y evitas que surjan resentimientos y sentimientos negativos donde hubo una buena convivencia, quizá hasta puedas conservar a esa persona como una amistad. Recuerda no culpar a la otra persona, a menos que sea alguien que sabes que está plenamente consciente del compromiso que existe entre ustedes, por lo demás no tiene la culpa si tu pareja ha decidido ser infiel.

A fajarse bien los pantalones gente, hablen de frente y con la verdad de verdad es mejor que lo sepan por ti a que después sepan que además de infiel eres mentiroso. Suerte.

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