Miniserie de comedia dramática oscura (o por lo menos así la definen sus creadores), realizada por David E. Kelley (Goliath), dirigida por Jean-Marc Vallée (Dallas Buyers Club), y basada en el libro homónimo de Liane Moriarty. Se estrenó, por HBO, el 19 de febrero de 2017.

De qué trata Big Little Lies.

Celeste y Madeline son mujeres, con mucho dinero, que han decido abandonar su vida laboral, ocupando todo su tiempo en la crianza de sus hijos. En el primer día de clases de sus retoños de seis años, conocen a Jane, madre soltera, mucho más joven que el resto de las madres del colegio, por lo que, a menudo, es confundida como la niñera de su hijo.

Madeline (Reese Witherspoon) sufre porque su hija de dieciséis años sigue los consejos de la nueva esposa de su ex marido, mientras ve que sus niñas crecen demasiado rápido y toda su vida la ha dedicado a ellas sin haber conseguido algo por sus propios medios, por lo que presiona a su hija mayor para que sea independiente y siga una carrera universitaria.

Celeste (Nicole Kidman) dejó su carrera de abogada para dedicarle todo el tiempo a sus gemelos y a su esposo Perry Wright (Alexander Skarsgård). Envidiada por su belleza y por un matrimonio aparentemente perfecto. Celeste desea retomar su carrera profesional, pero su marido no acepta que “ella le pase por encima y lo abandone” (como le dice a la terapeuta), por lo que se opone a que vuelva a ejercer como abogada, haciéndose escuchar de la peor forma que se le puede ocurrir.

Jane (Shailene Woodley) a diferencia de sus nuevas amigas, es una madre soltera que debe sortear sus horarios entre su hijo y un trabajo de medio tiempo que solvente sus gastos. Con un hijo que desea saber el nombre de su padre o algo referente a él, información que Jane se niega a entregar por dos motivos, porque desea ocultar lo ocurrido y porque no posee demasiados datos. Huye de su pasado y de cómo concibió a su hijo, lo que no sabe es que está más cerca de los recuerdos de esa noche que en cualquier otro lugar.

Sus vidas serán sacudidas por un brutal asesinato, ocurrido durante una reunión de caridad en el colegio al que asisten sus hijos.

Mi opinión de Big Little Lies.

8/10 

A simple vista, muchos espectadores la definirán como “serie aburrida, lenta, de mujeres con plata que viven en mansiones de lujos, donde no se entiende, que una serie así, tenga un elenco de renombre, como Nicole Kidman, la chica de legalmente rubia, el chico de Tarzán y la chica Divergente” (no lo estoy inventando, he leído comentarios de este tipo en diversas páginas de series).

Nadie discute que las protagonistas no sean mujeres adineradas, viven en casas con vista al mar y llenas de ventanales hermosos, encima de acantilados o que dan directamente a la playa (en este momento me empiezo a poner verde), pero sin duda si crees que esta serie va solo de esto, no te has tomado el tiempo suficiente para ver más allá de la deslumbrante materialización del dinero.

En el primer episodio nos adelantan que alguien muere al final de la serie y que nuestras protagonistas podrían estar implicadas en ello. Aunque esto también queda en segundo plano, cuando se nos presenta las historias de estas mujeres, cómo se plantean la maternidad y el sentimiento de culpa de tener que elegir entre trabajar y sus hijos.

El guión y las actuaciones son deslumbrantes. Por ejemplo, Celeste jamás nos hace cuestionar su matrimonio perfecto, hasta que se nos invita a adentrarnos un poco más en su hogar y nos permite comprender porque tiene ciertos movimientos o gestos propios del estado mental de una víctima de violencia. Podemos ver que se asusta con facilidad cuando su marido está cerca, tiene miradas perdidas que susurran lo que su voz calla, además de la vergüenza que siente por no poder separar aquella violencia del sexo. Señalando este último punto, el giro de una mujer golpeada a desear a su golpeador, generando en el espectador una incomodidad, un seguir viendo en silencio, una incomprensión de la situación, donde la acompañamos a sus conversaciones con una terapeuta, para tratar de comprender la psicología de la víctima, que sigue allí, que no denuncia, que no es capaz de comprender cuál es su rol.

Big Little Lies, nos hace una invitación a mantenernos fuera del prejuicio. Nos llena de estereotipos, pero pronto nos abofetea mostrándonos historias creíbles y que se esconden tras la fachada de lujos.

Renata Klein (Laura Dern) es la típica mujer que todos odiaríamos, pero que posee cierto grado de razón, ¿acaso no intentarías aislar al niño que tu hija acusa de acosarla?, además de tener que vivir sintiéndose juzgada por las demás madres por mantener su carrera profesional, mientras que su marido, Gordon (Jeffrey R. Nordling), en la misma situación, no posee aquella presión social.

¿Y Madeline? Reese Witherspoon es perfecta para el papel. Atrapada por el resentimiento contra su ex marido Nathan (James Tupper) y tener que topárselo casi a diario con su nueva esposa Bonnie (Zoë Kravitz), más joven, guapa, profesora de yoga, con un cuerpo envidiable; pero sin parecer una histérica y despechada. Casada con Ed Mackenzie (Adam Scott), el marido comprensivo que la ayuda con sus hijas, cocina, trabaja desde casa (el hombre perfecto), pero ya hemos notado que es propenso a mirar a las mujeres con cara de “baboso” (por decirlo de una forma simple). Madeline trabaja como voluntaria en el teatro comunitario, sus problemas allí comenzarán cuando el alcalde les diga que tienen que cambiar la obra que desean realizar por ser “algo subida de tono”, aquí es cuando se nos presenta a Joseph Bachman (Santiago Cabrera), el director del teatro, con el cual su relación no es simplemente profesional.

El papel de Shailene Woodley como Jane Chapman, creo que ya he dicho lo suficiente, su personaje y el de su hijo son primordiales para la trama, y es mejor que cada uno lo vea desde la comodidad de su sillón (o su cama, lo que les sea más cómodo).

Reparto de Lujo.

Sin dudas, Big Little Lies, se rifó con el reparto. Encabezados por Nicole Kidman (Los Otros, Moulin Rouge!, Lion) una de las actrices más talentosas, guapas y reconocidas de Hollywood; junto a Reese Witherspoon (legalmente Rubia, Puro Vicio) que en esta ocasión además es productora de la serie; Shailene Woodley (Bajo la misma estrella, Divergente, Snowden); Laura Dern (Alma Salvaje, Bajo la misma estrella, Jurassic Park); Alexander Skarsgård (La leyenda de Tarzán, True Blood); Zoë Kravitz (Mad Max, Animales fantásticos y dónde encontrarlos); Adam Scott (Krampus, A.C.O.D., Noche de locura); entre otros.

Un chileno en el reparto.

Me refiero a Santiago Cabrera, quien interpreta a Joseph Bachman, el director del teatro comunitario, que tendrá “onda” con Madeline, el personaje de Reese Witherspoon.

Cabrera no es la primera vez que aparece en alguna de nuestras series favoritas, ya hemos podido verlo en Héroes (2006 – 2010) como Isaac Méndez, un pintor que veía el futuro; en Merlín (2008 – 2011) como Lancelot, uno de los caballeros de la mesa redonda; y como el mosquetero Aramis en The Musketeers (2014-2016), además de otras actuaciones. Prontamente, participará en Transformers: The Last Knight (2017) interpretando a Santos; y en Salvation (2017) como Darius Tanz.

Para muchos esto no es muy relevante, pero para un país donde es difícil ver actores que se destaquen en Hollywood es un hito que hay que mencionar. Como será esto que vi programas de televisión donde se alababa la participación de Hugo Reyes en Lost (2004-2010), porque supuestamente nació en Chile, pero él ni siquiera habla español. Bueno no hablaré de la carencia de actores que crucen la frontera chilena si no tiene relación con la serie.

Tráiler Big Little Lies.

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