El gobierno mexicano tiene nula sensibilidad para todo lo que tiene que ver con derechos humanos y el respeto a la legalidad y el respeto hasta la propia población de un país “hermano”, como la tiene con la población de México, y decimos esto derivado de la condecoración de la Orden Mexicana del Águila Azteca, la cual es otorgada a extranjeros por servicios PROMINENTES prestados a la Nación o a la HUMANIDAD, dicha distinción la hizo Peña Nieto a el rey saudí Salman bin Abdulaziz Al-Saud.

Y ustedes dirán, pues que tengo en contra de que se haya hecho dicha distinción, pues tan sencillo que previamente a la llegada de Peña había mandado a ejecutar a 47 personas, entre ellas 3 que se MANIFESTABAN, la condecoración deja mucho que desear ya que no contribuye en absolutamente nada a la HUMANIDAD, o tal vez su contribución sea el odio y el castigo hacia la misma humanidad, lo cual contraviene principios básicos de derechos humanos.

Alguien debe decirle a Peña Nieto que si no se cansa de hacer tontería tras tontería, y si las hace con conocimiento de causa, es decir, si alguien le dijo lo que representaba tal condecoración y si tenía conocimiento de la brutalidad con que gobierna este “rey”, pues doblemente terrible por parte del representante del Ejecutivo Federal.

El hecho de publicitar y traer inversión extranjera para la cacaraqueada reforma energética, no le otorga ningún derecho de despreciar el valor de dicha condecoración, lo cual sólo da pauta a que se sugiera que está de acuerdo en todas y cada una de las políticas y forma de gobierno en Arabia Saudita, lo que implica la represión, el autoritarismo, y sobre todo el desprecio por la sociedad que gobierna, y de la cual es responsable (hasta cierto punto, claro está), y ya sólo bastaría que se guiara en la escritura sagrada del Corán, el cual en su segunda aleya dice: “castigar por adulterio y azotarla”, vaya estupidez creer que son órdenes divinas (sin entrar en cuestiones de índole de religión, todas tienen su toque de machismo, misóginas, etc.)

Los ejemplos de brutalidad sobran en México, allí están los casos de Ayotzinapa, Tlataya, asesinatos, muertes, desapariciones en Veracruz, Tamaulipas, Guerrero, Michoacán, y porque no incluir los derechos de los indígenas en todo el territorio nacional y los “usted disculpe” en implicaciones directas y sin ningún orden de personas que ni siquiera se encontraban en el lugar de los hechos, y que gracias a la justicia mexicana todos son culpables menos los amigos del cacicazgo.

La poca sensibilidad política lo único que provoca es el descontento nacional, realmente nunca provocará nada más por el simple hecho de que el país tiene deficiencia de memoria a corto plazo.

No es la primera vez que sucede algo por estilo, recordar la estatua que se había puesto del exlíder de Azerbaiyán, Heydar Aliyev, el cual se sabe gobernó a punta de fuego y mordaza, incluyendo enriquecimiento ilícito y ligado a mafias, así como sus nexos con política negra, y no obstante con eso la estatua fue colocada sobre Paseo de la Reforma y apuntando al “monumento a la corrupción” (la tan malograda “suavicrema”).

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