Yo siempre he sido muy creyente de la vida después de la muerte, para mí, la muerte es sólo una transición más de tantas que pasamos a lo largo de nuestra existencia. Alguna vez leí en una historia, que los bebés en el vientre materno piensan que su vida dura solo 9 meses y que no hay nada después de ello, que su madre no existe porque no pueden verla aunque sí pueden escuchar su voz y sentirla a su alrededor.

En otra ocasión leí que tal vez la luz al final del túnel que algunas personas dicen haber visto cuando mueren, y vuelven a la vida, es en realidad la luz de nuestra próxima vida al ser empujados por la vagina.

¿Y si fuera cierto? Nadie ha podido volver de ninguna de estas transiciones para platicarnos lo que sucedió, lo que vio. Tal vez es tan corto nuestro entendimiento que pensamos que todo termina y no nos damos cuenta que más bien todo es un ciclo, que la vida es eterna, que formamos parte del todo, de una forma u otra para siempre.

La muerte siempre ha sido un tema espectacular para mí, principalmente porque se puede sentir alrededor algo más de lo que ven nuestros ojos, se puede sentir con cada fibra de nuestro ser y es entonces cuando nos percatamos de tantas cosas inexplicables a nuestro alrededor.

El conocimiento está en el aire, dicen por ahí, y la verdad, yo lo creo con todas mis fuerzas, hay tantas cosas que se pueden saber por el solo hecho de que son y existen. Podríamos llamarlas casualidades, pero creo que no lo son, están ahí porque son causadas por otra cosa, no están por azar ni por destino, sino por causalidad.

En fin, esta es la época del año que más disfruto, por la magia que llevan nuestras tradiciones y creencias, por el color y la alegría que encierran a pesar de hablar de personas que se han ido, porque por lo menos a mí me dan la esperanza de creer en otro mundo alterno a este en donde se encuentran las personas que quiero y extraño.

Mi papá se fue hace 15 años, en un momento que no esperábamos y que a pesar de los hechos que sucedían, nadie vimos venir lo que llegaría. Desde entonces aprendí a ver a la muerte como parte de mi vida, y albergué en lo más profundo de mi corazón la esperanza de volver a verlo. Y me gusta creer, por eso los invito a disfrutar estas fechas en especial de Día de Muertos, porque conlleva una bella tradición.

Si les gusta la idea, pongan su altar de muertos, saquen fotos, videos y recuerden con mucho amor esos momentos compartidos con esos seres amados, y ¿por qué no? Platiquen mucho y cárguense de esa energía especial que se siente cuando estamos cerca de aquello que no podemos ver, pero sí podemos sentir.

Toda esta semana, aquí en la revista les estaré escribiendo artículos relacionados con la tradición, espero les guste. Y si pueden pasen a ver nuestros demás artículos, todos nuestros escritores se han esforzado en recolectar historias relacionadas al Día de Muertos y a la tradición.

Un abrazo fuerte y feliz lunes.

2 Comentarios

  1. Felicitaciones Veronica por tú artículo.Interesante tu punto de vista con respecto a la muerte.Al menos a mi se me enseño, no se a los demás, pero creo que cuando sea la hora de partir de éste mundo, la parka, la muerte, la catrina, no vendrá por nosotros, sino vendra alguien ya conocido, me refiero a un ser querido que ya no se encuentra entre nosotros. O también, me imagino que la muerte no vendra con su túnica negra junto a su hoz de acero, probablemente sea un hombre o una mujer, y nos dira : tú tiempo ha llegado, es hora de partir. y de esta manera, la transición es menos complicada.

    • Hola Chava, me da mucho gusto que te haya parecido interesante, y me gusta también tu manera de esperar a la muerte, como dices, que sea una cara conocida que se llene de gusto al vernos y viceversa. Un abrazo fuerte y gracias por leer.

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