Justo cuando pensé que el auge de los vampiros había pasado, vienen los canales infantiles a ponerlos en mi televisión.

Y es que, con películas como Twilight y series como True Blood, los vampiros regresaron a las pantallas, grandes y chicas, en sus más variadas formas. Desde los vampiros brillositos hasta los que sí duermen en ataúdes. Seres torturados y atormentados que tienen que vivir con la maldición de no ser humanos.

Si bien, quien llevó el mito de los vampiros a su apogeo fue un escritor irlandés, que decidió usar la imagen del príncipe valaco Vlad Tepes para representar a un monstruo que se alimenta de la sangre de los seres humanos y es inmortal en muchos aspectos. Claro que antes de existir Drácula, ya había otros vampiros, pero el halo romántico de la época de Stoker, hizo de él más que un monstruo.

Ann Rice, Elizabeth Kostova, incluso mexicanos como Guzmán Wolffer y Ramón Obón, han usado el mito de los vampiros para sus obras, que ahora invaden los medios, aun cuando todos pensábamos que los zombies serían los siguientes monstruos de moda.

Bela Lugosi, Gary Oldman, Tom Cruise, Brad Pitt, Wesley Snipes. Todos vampiros y han sido remplazados por una nueva generación de niños – porque es lo que son – que en canales como Disney Channel se convierten en los nuevos vampiros.

¿En qué momento los vampiros dejaron de causar terror y empezaron a ser motivo de burla por las nuevas generaciones? ¿En qué momento la bestia se volvió bufón?

Mientras los vampiros risibles siguen invadiendo la televisión y cine, yo les recomiendo que vayan a la biblioteca y busquen Drácula, Varney the first vampire, Entrevista con el vampiro, La historiadora, Colman los muertos el aire, y un montón de buena literatura donde los vampiros son lo que tienen que ser: personajes de terror.

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