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Todos en algún momento hemos tenido el deseo de remodelar, ampliar o redecorar nuestra casa o departamento. Así comenzamos a perfilar lo que queremos hacer… hasta que nos damos cuenta que nuestro presupuesto se ve rebasado por el costo de lo que queremos.

Hace un par de años tuve la oportunidad de básicamente cambiar mi departamento a totalidad. Contaba con un presupuesto más bien holgado y pude hacer lo que había pensado cómodamente. Claro ayuda mucho que mi departamento es bastante pequeño, pero aun así le invertí una cantidad de 5 dígitos: pintura, plomería, electricidad, persianas, algunos muebles y electrónicos nuevos y otras cosas. A parte la mano de obra porque yo soy el clásico tipo que no tiene idea de cómo colgar un cuadro sin derribar una pared.

Estoy planteando algunos cambios a mediano plazo, que muy probablemente impliquen también una mudanza (en lo cual aun no quiero pensar). Veo mi departamento hoy y me gustaría cambiar algunas cosas, que se viera diferente aunque sea sólo una temporada la que lo siga habitando.

También debo de admitir que soy un acumulador descontrolado, y tengo cosas que nunca he ocupado, incluso aún en su empaque. Por mi cercanía con personas que participan activamente en el medio cultural de esta ciudad tengo incluso obra de artistas locales guardada en una cajonera.

¿Cómo iniciar un cambio en mi espacio personal si no cuento con ese presupuesto holgado y cuando muy probablemente todo tenga que empacarse para irse a un camión de mudanzas en un periodo más o menos cercano? La idea surgió hojeando una revista de arquitectura donde hablan de las “casas museo”, esos espacios que sus dueños han habilitado para exhibir sus colecciones de arte sin perder la funcionalidad de sus espacio.

Estos son los pasos que me he propuesto seguir para crear este espacio en mi departamentito y disfrutarlo el tiempo que sea necesario, gastando el mínimo (la meta es no gastar nada, pero será muy difícil no necesitar hacerlo) .

1.- Desechar lo que no sirve. Tiendo a ser muy aprensivos con las cosas, y no sé cuando es tiempo de deshacerte de ellas, definitivamente hay cosas que tienes que tirar pues no tienen un uso práctico o bien su vida útil ya paso: como esa tasa cuarteada o esa lata de refresco de broma que no sabes ni como llego a tu vida. ¡A la basura!

2.- Donar o regalar cosas a organizaciones. Todas esas cosas que no estás ocupando, que son nuevas o están en buen estado, que están haciendo mucho espacio en tu casa y que pueden servir a otros. Por ejemplo esa ropa que no has usado más de un par de veces o esa media docena de cobertores que ni siquiera usaste en el invierno. Hay diferentes organizaciones que podrán hacer un buen uso de ellas y tú haces más espacio en tu casa o en el camión de mudanza.

3.- Una venta de garaje. ¿Realmente necesitas esos 140 cd’s? ¿Necesitas dos ejemplares del “Drácula”?¿En verdad tienes series completas en DVD? Esta es la parte difícil, estas cosas que acumulamos porque nos encantan ocupan demasiado espacio. Si tienes iTunes en tu computadora todos esos CDs los puedes copiar ahí y sacarles una lana adicional vendiéndolos aunque sea por una cantidad significativa; la cuestión de los libros es la más difícil para mí, sin embargo, si tienes un libro con más de cuatro años en su envoltura sin leerse ¡Véndelo! Selecciona aquellos que en verdad atesorarías, los que estén firmados por el autor o los que sean muy especiales. A través de FB cita a tus contactos en tu casa y que se lleven todo lo que está de más.

4.- Una imagen clara. Una hojeada a libros y revistas de interiorismo o arquitectura te darán una idea de cómo acomodar ahora tus cosas, concéntrate en esas imagines que se ajustan a las cosas que ya tienes, la idea es no comprar nada.

5.- Manos a la obra. Ya te deshiciste de todo aquello que te roba espació, ya sabes que es lo que tienes ¿Qué quieres hacer? ¿Enmarcar esas pinturas o litografías? ¿Poner las fotos familiares que tienes empolvadas en un rincón? Ahora puedes hacerlo. Recuerda que esto será algo temporal, así que aquí menos es más, mientras menos tengas más fácil podrás empacar.

6.- El que busca encuentra. No dudes que en inter encontraras esos detalles que nunca faltan: filtraciones, goteras, drenaje… Evalúa el daño y en caso de ser necesario repáralo ya.

7.- Limítate. Este tipo de cambios no es para que compres esas lámpara italianas o para que cambies el color de las paredes (en mi caso, si es algo que quieres hacer y puedes hacer, es el mejor momento).

6.- La idea de lo temporal. En mi caso yo quiero hacer esto previo a una mudanza, por lo que la idea principal es depurar, desapegarme y prepararme para llevar lo menos posible, pero que tenga un valor significativo para mi. Pero hacer una esto ocasionalmente puede hacer un cambio significativo en tu entorno, así que no tengas miedo a arriesgarte y plantea un cambio en tu espacio.

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Miguel Pérez
Miguel Pérez, profesional del comercio exterior subempleado con una malsana obsesión por ser escritor. Ensayista, narrador y cuentero totalmente desconocido y parcialmente deslactosado. Escribe en su blog Gegenverfrendungs-Effectk (http://www.en-el-divan.blogspot.mx/) desde 2005. Ha colaborado en varias revistas electrónicas.

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