¿Alguna vez se han preguntado qué habría sucedido si Alemania hubiese salido victoriosa de la Segunda Guerra Mundial?  The Man in the High Castle nos tiene la respuesta.

Hasta los momentos es la serie de televisión más exitosa producida originalmente por Amazon Studios, además con el orgullo de tener el episodio piloto con el mayor rating del estudio.

Desde antes de su estreno ya había levantado muchas expectativas, y no sólo por la temática. Teniendo a Ridley Scott —director conocido por éxitos taquilleros como Blade Runner, The Martian, Gladiator, y más— ahora involucrado en la producción ejecutiva, y fue creada por Frank Spotnitz, creador también de una de las más prestigiosa series de los 90s, The X Files. Ya con el tema y los nombres detrás de su producción,  tiene razones suficientes para al menos darle un vistazo al Pilot.

¿DE QUÉ TRATA THE MAN IN THE HIGH CASTLE?

La serie está basada en la novela homónima de Philip K. Dick, pero no se dejen confundir por sus afiches, porque a simple vista puede parecer estar desarrollada durante el mandato del Tercer Reich —y lo está— pero se trata de una realidad alternativa de lo que realmente sucedió al final de la Segunda Guerra Mundial, así que si lo que buscan es alimentarse de contenido histórico (verídico), pues esta no es la serie que buscan. The Man in the High Castle es la perfecta definición de ucronía, descrita como una reconstrucción histórica basada en hechos que realmente nunca sucedieron. Ambientada en los años 60s en una realidad donde la WWII la ganó la Alemania Nazi en conjunto con el Imperio Japonés, mientras los Estados Unidos de América se ven invadidos por estos dos países. Norteamérica se encuentra entonces repartida entre Japón y Alemania, dividida en Costa Este, Costa Oeste, y las fronteras que dividen a estas dos costas es el único espacio designado para la Zona Neutral.

Ocupación de Japón y Alemania en los Estados Unidos
Ocupación de Japón y Alemania en los Estados Unidos

La trama gira en base a la importancia y la búsqueda de ciertas cintas cinematográficas creadas por alguien conocido únicamente como “El Hombre en el Castillo”, una serie de películas esperanzadoras que muestran la realidad del mundo, en el caso hipotético de que los nazis no hubiesen salido victoriosos de la Segunda Guerra Mundial, convirtiéndose por supuesto en una amenaza directa para el actual gobierno del Tercer Reich.

Ya acostumbrados a vivir bajo el mandato del Imperio Japonés y los Nazis, es entonces donde aparecen nuestros protagonistas. Juliana Crain (Alexa Davos) es una mujer de 27 años que vive en San Francisco, es decir, la costa dominada por los japoneses, y a decir verdad, para Juliana vivir bajo el control del Kenpeitai (Policía Militar Japonesa) no significa terror alguno; Rupert Evans interpreta a Frank Frink, el novio de Juliana; y Luke Kleitank es Joe Black, un agente de la SS (Escuadra de Defensa Alemana) que trabaja directamente para el Obergruppenführer John Smith (Rufus Sewell) encargado de investigar una organización denominada como “La Resistencia”, que vendrían siendo los opositores al régimen, y que se dan la tarea de buscar las cintas cinematográficas del misterioso Hombre en el Castillo, pero… ¿Quién lidera esta resistencia? Pues, es uno de los tantos agujeros que el desarrollo de la historia nunca termina de rellenar. Repetidas veces afirman que las películas no son buscadas para ser vistas, entonces… ¿Qué hacen con ellas una vez que las tienen? ¿Cuál es el motivo de la búsqueda si no es el de la difusión? Otra interrogante que verdaderamente no instiga a indagar ni teorizar por nuestra cuenta.

RESEÑA THE MAN IN THE HIGH CASTLE

Una de las principales fallas es el poco, o casi nulo interés que existe en los personajes. Realmente no se toman el debido tiempo de ahondar en ninguno de ellos, mientras que invierten cada episodio en tratar de construir la serie a base de segmentos que la mayoría de las veces terminan siendo capítulos pesados y fatídicos, a falta de la preciada y necesaria conexión con el espectador que ninguno de los personajes es capaz de lograr a causa del pobre desarrollo.

Ed (DJ Qualls), Juliana Crain (Alexa Davos) y Frank Frink (Rupert Evans)
Ed (DJ Qualls), Juliana Crain (Alexa Davos) y Frank Frink (Rupert Evans)

En cuanto a tecnicismos tampoco se puede mencionar como ejemplo de producciones que ameritan un visionado obligatorio. El maquillaje y peinado trata de darle una apariencia más contemporánea al asunto, pero probablemente habría conseguido un mayor nivel de haberse apegado más a la “realidad”, aunque la verdad esto ya es un punto bastante subjetivo. Con respecto al guion, no cuenta con diálogos verdaderamente memorables, pero de vez en cuando tiene sus buenas líneas, en conjunto de un soundtrack que no hace mucho ruido ni presencia, y con una fotografía bastante oscura y de bajo contraste, que desde luego le imparte un aspecto lóbrego y oscuro al ambiente opresor en el que se desarrolla la serie, pero es una visión que realmente no compensa para nada lo pesadas que se pueden volver varias de sus escenas. Sin duda no es una de esas series en las que después de los créditos de cada episodio finalizado ya nos dejan ansiosos por iniciar el próximo.

The Man in the High Castle es una ficción que se desarrolla con un ritmo bastante tranquilo y sin muchos momentos de acción vibrante, que no tienen por qué ser realmente necesarios, pero además tiene una narrativa a la que en cada episodio parece que le falta estructura y muchas veces falla monumentalmente en darle verdadera tensión a sus escenas, haciéndolas ver bastante forzosas y sin lograr engancharnos por completo.

A pesar de sus indiscutibles fallas, no es para nada un desperdicio. La premisa de poder dar un vistazo a una posibilidad de lo que habría ocurrido si el resultado de la Segunda Guerra Mundial hubiese sido distinto, sin duda es una propuesta muy interesante, definitivamente es el punto más fuerte de la serie y la razón principal para continuarla.

The Man in the High Castle cuenta con un argumento innegablemente prometedor, pero que hasta ahora no ha terminado de aprovechar del todo. Y si bien en esta primera temporada no nos encariñamos lo suficiente con sus personajes, esperemos que para la próxima, ya conociéndolos, logremos simpatizar e interesarnos más por ellos. Porque sí, al ser su proyecto televisivo más exitoso, Amazon no dudo en renovar la serie para una segunda temporada que actualmente ya está en proceso. Esperamos su estreno para este mismo año, y ojalá puedan explotar más esa utópica premisa que sin duda desborda potencial.

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