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Reseña | Mank de David Fincher: El ‘lado oscuro’ de Citizen Kane

Mank de David Fincher

Mank de David Fincher rellena todas las casillas para ser considerada una de las mejores películas del año. Es por ello que es una de las películas nominadas a los premios Oscar 2021.

Desde 2011, siete películas relacionadas al cine han sido nominadas al Oscar en la categoría principal (The Artist (2011), Argo (2012), Birdman (2014), La La Land (2016), The Shape of Water (2017), A Star is Born (2018), Once Upon a Time in… Hollywood (2014); cuatro de estas han resultado ganadoras. Lo que todas estas películas tienen en común es que su visión del cine es positiva. Sin embargo, Jack Fincher (guionista de la cinta) ha decidido mostrar el sucio debajo de la alfombra en la era dorada de Hollywood, en favor de reivindicar la figura de Herman ‘Mank’ Mankiewicz, el auténtico guionista de Ciudadano Kane.

Mank sinopsis

En 1939, con apenas 24 años de edad, Orson Welles recibió total libertad creativa por parte de la RKO Pictures para su primera película. Welles, para entonces un ‘niño prodigio’ (tal como le apodaban) de las tablas, reclutó a Herman Mankiewicz para escribir el guión de la película. ¿Era Mank (tal como le apodaban) otro recién llegado? No, pero su nombre tampoco era conocido.

Mankiewicz nació en 1897 en Nueva York, a los 19 años se graduó en la Universidad de Columbia, fue al ejercito y regresó a los Estados Unidos en 1922. Allí es cuando comienza a escribir para medios como The New York Times y consigue llamar la atención de algunos veteranos de la pluma como Noel Coward y George F. Kauman; sin embargo fue Paul Wager quien lo llevó a la Paramount donde empezó a trabajar como guionista. Mank escribió un puñado de guiones para películas mudas, sin embargo, por sus trabajos más brillantes nunca obtuvo crédito. Esto se debía a que parte de su trabajo era revisar (y corregir) guiones de otros a cambio de una remuneración solamente. Por ejemplo, fue Mankiewicz quien dio la idea de rodar el mundo imaginario de El Mago de Oz a color.

Mankiewicz, quien era conocido entre sus colegas por su visión sarcástica y punzante (y sus legendarias borracheras y estilo de vida autodestructivo), es contratado por Orson Welles para escribir ‘RKO 281’ tal como se conocía el proyecto de su opera prima que luego se convertiría en Citizen Kane.

Entonces, la película de Fincher inicia en 1939; Mank (Gary Oldman) está en cama tras sufrir un accidente de tránsito, sometido a una abstinencia de alcohol, y obligado a terminar un guión en 60 días. John Houseman (Sam Troughtom), productor de la cinta, vigila a Mank de cerca; Orson Welles (Tom Boorke) lo vigila de lejos. Rita Alexander (Lily Collins), su secretaria y Freida (Monika Gossman) su ama de llaves se encargan de cuidarlo. La línea temporal presente se entrelaza constantemente con flashbacks que dan al espectador una visión de la personalidad de Mank y su relación con William Randoplh Hearst (Charles Dance), magnate de la prensa estadounidense y personaje en el que está inspirado Ciudadano Kane y Marion Davies (Amanda Seyfried), estrella de cine y amante de Hearst.

Estos flashbacks que inician desde 1934 sirven también para dar un vistazo de la atmósfera política que se vivía en California, dominada por Hearst y Louis B. Meyer, dos republicanos que en su momento utilizaron el cine para aniquilar cualquier oportunidad que tuviese el partido demócrata de gobernar en Los Angeles. Y también demuestran la posición política de Mank y su hermano Joseph Mankiewicz (Tom Pelphrey), ambos simpatizantes confesos del socialismo.

Homenaje a una era dorada no tan dorada

A diferencia de Hollywood (la serie de Ryan Murphy que también se estrenó en 2020), Mank no solo busca homenajear la era dorada de la gran meca del cine, trata de emularla en todo sentido. El gran truco de David Fincher es imitar el estilo de una vieja película de Hollywood mediante el uso de técnicas específicas de la época, como retroproyección, imágenes mate, sonido chirriante e incluso marcas falsas de cigarrillos en algunos fotogramas (esas marcas circulares que de repente aparecen y estallan en las cintas viejas blanco y negro). Sin embargo, lo que es más importante, Fincher sigue siendo uno de los principales defensores del cine digital. Fincher y su director de fotografía, Erik Messerschmidt, han optado por utilizar cámaras RED. También se negó a rodar en la proporción de 4:3 más precisa para el período, que, por ejemplo, Michel Hazanavicius usó para The Artist.

Trabajando con un guión de su difunto padre Jack, Fincher le da a la película una estructura no lineal, con las escenas del ‘presente’ de Mankiewicz, intercaladas con flashbacks para momentos significativos de su vida. Hay una energía vertiginosa en estos flahbacks, representando el desenfrenado estilo de vida de Mank, que se equilibra con el tono pausado en las escenas del presente, donde el guionista está en cama y “acabado” tal como reconoce en una de las escenas. Por quinta vez Fincher se reúne con Trent Reznor y Atticus Ross para crear una banda sonora que recrea las notas familiares del cine de los treinta y cuarenta pero también se siente fresca y moderna.

Sin embargo, el propósito principal de los Fincher fue enaltecer la figura de Herman Mankiewicz, un genio que gracias a su autodestructivo estilo de vida y sus pensamientos políticos quedó renegado en un segundo plano en una época de Hollywood que, aunque se le conoce como ‘la era dorada’, fue más una caza política para aquellos con pensamientos contrarios.

El reflector en los personajes femeninos

Alrededor de Mank, Fincher ha construido una galería de personajes deliciosa. Howard y Meyer son los grandes villanos de la historia, prácticamente caricaturizados gracias a su rocambolescos estilos de vida (y trabajo), mientras que Joe juega a ser la voz lógica en una historia plagada de hombres irracionales. Sin embargo son los personajes femeninos quienes, aparte de Mank, brillan en pantalla. Seyfried construye a Davies a base de carisma, y le da humor y profundidad atrevida a la mujer que, a pesar de su amistad con el escritor, sería cruelmente mal representada en Kane. De hecho, una de las mejores escenas es en la que Mankiewicz y Davies forman un vínculo indefinible, mientras caminan por la finca Sam Simeon con sus monos, elefantes y jirafas, una representación simbólica de los que están hablando: Hearst, Louis B. Mayer y Upton Sinclair, respectivamente. Davies aquí está escrita como una mujer inteligente que es consciente de que todo el mundo la subestima y que su carrera se debe totalmente a Hearst. Excepto Mankiewicz. Mientras que Rita, Freida y Sara, la esposa de Mak, conforman en el presente el único muro de contención a la explosiva y decadente vida de excesos de Herman.

Mank es una película técnicamente emocionante, que seguramente será más y más durante los años, tal como ocurre con Citizen Kane. Se analizarán todas las tomas de inserción y se analizarán minuciosamente cada fotograma. Es casi seguro que Netflix lanzará múltiples largometrajes, ofreciendo un vistazo detrás de la cortina a la mente obsesiva de Fincher. A diferencia de Citizen Kane, que pasó a la oscuridad casi inmediatamente después de su lanzamiento (hasta que fue reevaluado años más tarde). Pero es demasiado pronto para saber si resistirá la prueba del tiempo.

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