Muchos me preguntan por qué te amé, o por qué te amo. Me preguntan cómo es que sigue ese sentimiento de cariño hacía ti si bien tus acciones debieron haberlo destruido. La verdad es que no entienden que los sentimientos no dependen de la otra persona sino de uno mismo. Cada quien los mata, los construye y los olvida a su manera; mi amor nunca ha dependido de ti.

No saben que el amor no es atadura, sino que permite que ambas personas sigan libres; libres de tomar decisiones y aceptarlas sin culpar al otro, para  escoger su propio camino. Que la pareja son dos personas que deciden estar juntas, más no significa que sea obligación, es una elección.

Que la pareja no llena vacíos o carencias, cada quien es responsable de sentirse pleno sin necesidad de cubrirlo con la presencia del otro. Que el amor no manipula, sino que se ofrece a regalar buenos momentos, más no tiene la obligación de hacerte feliz porque el otro no es responsable de controlar las emociones de la pareja.

No entienden que el amor no convierte al otro en psíquico, capaz de adivinar los pensamientos sin necesidad de expresarlos. No saben que si uno no expresa lo que piensa y siente el otro nunca lo sabrá, por más que se conozcan; y que lo único que harán con ese deseo de esperar que el otro adivine es decepcionarse y frustrarse.

El amor no tiene condiciones, no te amo si haces lo que quiero o te amo solo si me das obsequios o te amo porque me cumples mis caprichos. Simplemente es un te amo sin ataduras, sin condiciones, sin deseos de cambiarte, sin creer que eres de mi propiedad, sin pretender que seas mi responsabilidad pero sin aminorar los deseos de estar contigo y cuidarte.

Un te amo que exprese deseos de crecer juntos, apoyarnos en los momentos difíciles, compartir nuestros éxitos, aceptarnos incondicionalmente con todos esos defectos y errores, finalmente somos seres humanos y no somos perfectos.

Ese te amo que indique que sé que mi amor no es mágico, ni te cambiará en nada, así como yo tampoco cambiaré solo por ti; si decidimos modificar nuestros comportamientos y conductas, será porque así lo deseamos y no porque el otro lo desea. Así, si dejo de hacer algo o aprendo algo nuevo, no te culparé, no culparé a nadie que no sea yo misma.

Muchos no saben que pareja no es ser uno mismo. Es aceptar que tú tienes tus prioridades y yo las mías, y aun así tenemos tiempo las de “nosotros”, porque siendo libres decidimos compartir un poco de nuestros mundos para en algún momento crear nuestra realidad. Más no por eso tenemos que fundirnos en uno solo, es la magia de la pareja, dos seres compartiendo un todo, aportando uno al otro, aceptando las diferencias y conviviendo en armonía; unidos por un sentimiento llamado amor.

Sé que el “para siempre” no fue tan largo, lo comprendo, pero yo decido amarte porque sí. Porque no necesito explicaciones ni excusas, porque entramos en un nuevo ciclo donde soy capaz de verte como alguien distinto y modifico ese amor que siento. Sé que no te necesito ni me necesitas, pero algo de mi cerebro lleva tatuada tu imagen como un hermoso recuerdo. Algo así no necesita pretextos, simplemente se da, sé que ya no es tan intenso, pero para mi siempre serás ese primer “te amo“, el más real, el más inocente, el más sincero.

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