La vida laboral puede ser repetitiva, descrita como un continuo bucle donde pagas con tu tiempo y recursos en pro de un bien mayor, te convences de que aquella situación es temporal, que los reclamos y malos ratos de la oficina serán parte de un sacrificio premeditado para llegar más lejos pero… ¿Y si no es así? ¿Qué pasa si tanto esfuerzo y burocracia te llevan a la misma puerta por donde entras a diario? 

Mayhem es una cinta reciente, que viene de la mano del director americano Joe Lynch, reconocido por haber desarrollado múltiples vídeos musicales y tener una obsesión por saturar de sangre y violencia explícita en  cada uno de sus films. Tras un primer vistazo de Mayhem podemos creer que estamos ante una supervivencia extrema al mero estilo de Belko Experiment, donde las circunstancias obligarán a los individuos a exterminarse, en Mayhem ocurre lo contrario.

Con una propuesta destinada a lo personal y rodeada de miles de cubículos, Mayhem se enfoca en el tedio de la rutina laboral, del encierro que representa el sistema y de los límites de una burocracia donde terceros mandan. A modo de comedia con elementos slasher, la película no decide contar historias particulares y dedica toda su atención a un pilar fundamental: Derek (Steven Yeun), un empleado más de la corporación que empieza a tener problemas con las políticas de la empresa.

En un primer momento entendemos la motivación de Derek, su frustración y aburrimiento constante ante días idénticos, frente a un irrespeto por parte de terceros y una salida inminente encontrará la salida a sus problemas: ira pura mediante un virus que blindará el edificio y lo reducirá a una cuarentena por ocho horas.

La película podría haberse enfocado en cómo cada uno de los personajes intenta sobrevivir, más no constituye uno de sus objetivos; lo primordial se reduce a la venganza de Derek y de cómo acabará con todo lo que lo retrase.

Por absurda que pueda sonar la propuesta la cinta propone mucho más que una gran violencia explícita, hay una crítica a un sistema, una burla ante el extremo poder (sin caer en sistema político), e incluso se crea un cierto simbolismo a partir de los objetos de cada uno de los personajes.

Los protagonistas se lucen entre cada uno de sus roles, Yeun al extrapolar la experiencia previa con The Walking Dead y Samara Weaving con un personaje desquiciado, una chica que incluso está al nivel de Harley Quinn.

La trama no es original pero el trabajo con que procede si lo es, el ritmo cambia de un segundo a otro y permite que el espectador quede enganchado hasta el último instante. Así como también se incluyes detalles para inmortalizar escenas (pinturas), que le confieren otra dimensión a la película.

Sorprende y cumple mucho más que el experimento fallido de Belko, sin más que decir tienen que verla, por lo visto el director aprendió de sus excesos y logró algo sólido.

@Chdnk

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