Pensé, tengo mil razones para decirte esto: NO TE ENAMORES DE MÍ. Puede que suene ridículo e incluso pareciera que me estoy haciendo la difícil pero no es así, sólo quiero librarte de un laberinto sin salida; quiero alejarte de un viaje turbulento en montaña rusa… quiero salvarte de mí. No, ya lo sé, no soy ningún monstruo, ni una loca, ni una criatura mitológica que brilla bajo el sol y desea beber tu sangre, para nada, no soy eso. Simplemente soy una mujer y con eso debería bastarte para ver el letrero de PELIGRO.

No me considero nada del otro mundo, sólo tengo una maraña en donde solía estar mi cerebro; vivo llena de dudas y preguntas, de fantasías y sueños y sobre todo vivo llena de letras que brotan a cada segundo como si de una cascada se tratase. No soy la más hermosa del mundo ni me considero una belleza exótica, tal vez sólo soy una belleza trágica pero en el fondo todas lo somos. En realidad no tengo nada fuera de lo común, vivo de aire, de sueños, de ilusiones y recuerdos de viejos amores; vivo de libros, de letras, de arte, música y poesía.

Soy de esas mujeres que se hacen cuentos en la cabeza cuando escuchan un “te quiero” o las invitan a vivir un sueño eterno, que se pierden en la mirada de aquella persona a quien dan su corazón y desnudan su alma para entregarse por completo. El tipo de mujer que le gusta correr bajo la lluvia mientras se une labio a labio en un beso, de esas que dan abrazos eternos porque temen soltarte y alejarse de tu cuerpo.

No me interesan las fiestas, los lujos, los viajes en jets o yates; tampoco soy de las que se dejan llevar por un diamante o una sonrisa perteneciente a un cuerpo atlético. Soy de esas que se enamoran de las miradas, del alma y de las gardenias; de las que creen aún en las cartas de papel y lápiz y las canciones de amor. De esas románticas que sueñan con el amor a primera vista y le gustan las novelas de amor, de aquellas que creen en lo eterno y en finales felices; esas mujeres simples que aman la mirada tras unos lentes y al intelectual que se esconde tras un libro. Las que sueñan con un héroe que la proteja en sus brazos  aunque sepan que pueden protegerse a sí mismas. Esas mujeres que prefieren un libro o una película en casa abrazadas su almohada y a veces permanecen calladas observando al mundo como si fueran personajes de otra de sus novelas.

Aun más, soy de esas mujeres que pasan horas escribiendo en papel todo lo que no se atreven a decir en persona porque su expresión es escrita, no oral, pero que sí las anima lo suficiente no paran de hablar. De esas que correrían a tu lado con sólo un mensaje que dijera “te extraño, me haces falta”, de esas que son capaces de dar la vida por hacer feliz a quien es dueño de su corazón. Esas mujeres que permanecen sonriendo por haber hablado contigo diez segundos y se pierden en sus propias ideas, las que son capaces de poner en versos todo lo que sienten y demostrarlo en cada detalle.

Soy de esas que sin importar cuántas veces las hayan decepcionado siempre tienen el corazón abierto para el amor y están dispuestas a seguirlo intentando, de las que se enamoran de prisa y olvidan lentamente; de las que se embriagan con las ilusiones que despiertan en ellas los intentos de conquista y convierten cada detalle en señales de amor. De las que ella necesitan plasmar su alma en cada una de las letras que escriben y buscan algún parecido a su vida con los libros que han leído.

De esas que aún cocinan siempre que pueden porque prefiere comer en casa, de las que tomaría una manta para cubrirte cuando te quedes dormido y acariciaría tu pelo perdiéndose en tu respiración. Soy de esas que cuando se decepcionan lo hacen en serio y corren tan lejos como sus pies se lo permiten; para no verte, para intentar olvidar y entonces permanece en silencio porque no lo que diga con palabras, lo escribiré para hacerlo inmortal. De esas mujeres que digas lo que digas siempre tendrá referencia de alguna película o libro y dirá cosas tontas para hacerte reír, por ver una vez esa sonrisa que le llena la vida.

Así que, por favor, no te enamores de mí pues te daría más de lo que muchos buscan. Te llenaría de versos, notas, estrellas y detalles; te llevaría a conocer lugares a pie y de la mano, te hablaría de películas viejas, libros y  sueños. Eso sí, jamás me verías en tacones, maquillaje elegante o en dietas frustrantes; nunca me encontrarás de compras en grandes tiendas. Pues soy de esas mujeres que buscan lo más simple, lo más natural, de esas que te dan detalles del alma, esos que se hacen a mano y se acompañan de cartas; de esas que te cuidaría cuando cayeras enfermo y te haría millones de fotos para inspirarme mientras escribo. Hablaría en mis letras de nosotros y de la vida, me ilusionaría con el futuro y me bebería el presente en tu mirada. Todo eso que no estás buscando ni has pedido.

Ahora que he dejado en claro todo esto, no te enamores de mí, pues te he dado la advertencia de no ser como las demás y al mismo tiempo ser tan igual que preferiría que renuncies antes de iniciar.

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