En México celebramos el aniversario de la independencia, la cual inició el día 16 de septiembre de 1810 y que tiene como héroe principal  a Miguel Hidalgo y Costilla, conocido como El Padre de la Patria, ésta es una fecha en la que se ensalza el orgullo de ser mexicano y cada una de nuestras tradiciones: nuestra indumentaria típica, nuestro colorido folclore, la música tradicional y por supuesto, nuestra gloriosa gastronomía. Se acostumbra celebrar con el grito de independencia en cada una de las plazas municipales o con una reunión más pequeña conocida como fiesta mexicana. Desde el inicio del mes de Septiembre, se siente ese orgullo mexicano.

Hoy en día México vive en un ambiente político y social muy turbulento, las masas de manifiestan a favor o en contra de los acontecimientos del país, los políticos tratan de reformar México para hacerlo crecer y ser más competitivo, según sus palabra, el descontento social parece cada vez mayor. La economía nacional que parece vaticinar escenarios cada vez más desalentadores y una economía en cada hogar que se muestra cada vez peor, con trabas y alzas por todos lados.

Todos estos elementos han venido mermando ese orgullo que se sentía en las calles en el mes de Septiembre, el descontento con los dirigentes e incluso con la sociedad misma; con el mexicano. En años anteriores se acostumbraba ver los autos con sus respectivas banderas a cada lado de las ventanillas, las casas con sus grandes banderas en la puerta o en los balcones, empresas que decoraban con los colores y símbolos patrios sus instalaciones y en cada esquina el típico carrito con venta de banderas, collares, bigotes y silbatos, con todos los artículos mexicanos.

Hoy no, hoy nada de eso se ve, hoy parece que es un mes más, un mes cualquiera que esperamos pase de prisa para ver qué sucede más adelante, un mes que esperamos se vaya y que lleguen cosas mejores, parece ya muy lejana aquella euforia que se produjo y que tanto promovió e invirtió el gobierno en la celebración del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la revolución,  incluso el gobierno parece tener un poco olvidado estos festejos por la preocupación de los menesteres políticos, dejando de lado aquel viejo dicho de al pueblo pan y circo.

Claro que ser mexicano, ser buen mexicano no es una bandera en el coche  u organizar una fiesta mexicana y menos ir a dar el grito de independencia, son nuestras acciones, nuestras pequeñas acciones del día a día las que nos pueden hacer valer el título de buen ciudadano,  pero siempre es gratificante ver un país colorido, un país alegre, tranquilo y entusiasmado, por lo menos por una de sus fiestas patrias, tratemos de conservar nuestras tradiciones, esas que nos identifican ante el mundo y que nos alegran muchas ocasiones.

Comenta en el recuadro