Me tienes sin saberlo,
sin que yo te ofrezca nada,
sin tener nada que ofrecer.

Sin que tus labios me toquen,
sin que murmuren siquiera una palabra de amor,
me tienes.

Tu risa, tu cabello despeinado,
tu forma de hablar y caminar,
parece todo lo que había soñado.

Me tienes aunque te vayas,
aunque te despidas a cada momento,
aunque no regreses en largo tiempo.

Me tienes y ni cuenta te das,
me sonríes y suspiras,
me llamas y me pones a temblar.

¿No ves como te doy todo lo que no me has pedido?

 

 

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