La música clásica es aburrida, anticuada, obsoleta, incomprensible. Sobretodo incomprensible. Música de abuelitos, de ñoños, que todos hemos escuchado (la mayoría de las veces de manera accidental o por iniciativa ajena) pero de la cual reconocemos poco, conocemos menos y para acabarla de amolar detestamos a los bichos raros que ocasionalmente nos encontramos, dicen adorarla y se creen superiores. ¿Por qué habría de querer preguntar algo sobre ella?

Seguramente más de uno habrá oído en alguna parte que “rechazamos lo que no comprendemos”. Pues bien, esta serie de artículos pretenden conformar un austero pero bienintencionado puente que ayude a cruzar el abismo de indiferencia que, por las razones que sean, se ha ido formando entre muchos de nosotros y lo que puede llegar a ser un gran placer. De una forma parecida a la que ocurre cuando dejamos de sentir el café amargo y comenzamos a disfrutarlo.

¿Qué parte de la música académica no entiendes?
¿Qué parte de la música académica no entiendes?

Primero que nada, una micro-clase de terminología sobre la música clásica: Debemos quitarnos de la cabeza la idea de que la música clásica es la “instrumental‘” o la “antigua“. Para ser lo más correctos posibles, a partir de ahora llamaremos a la música de la que estamos hablando música académica. ¿Por qué? Por dos importantes razones.

¿Qué es la música académica?

La primera es evitar confusiones cuando queramos referirnos a la música de cierto periodo en la historia. Así como por ejemplo, en la prehistoria tenemos diferentes periodos: Paleolítico, Mesolítico, Edad del cobre, etc. Así la historia de la música comprende diferentes etapas de desarrollo entre las cuáles está el clasicismo. Entonces, así como existen piedras del periodo paleolítico o “piedras paleolíticas”, así hay música académica del periodo clásico o… exacto, música clásica.

Una vez, comprendido este término, viene la segunda razón. ¿Por qué académica? ¿Es un género así como el rock, el pop, la salsa o el pasito duranguense? Bien. Pues nada tiene de otro mundo. Efectivamente, puede considerarse otro género musical. Lo que la distingue de otros géneros es que para hacer esta clase de música es más común estudiarla primero. Entrar a una “academia”. Donde, como si fuese un idioma extranjero, se estudia cómo leerla y escribirla (en esas hojas llenas de bolitas y palitos que son tan famosas en las imágenes relacionadas con el tema y que se llaman partituras, por cierto), se aprende a entenderla (todos podemos escuchar a alguien hablar en francés o inglés. Incluso podemos distinguir el idioma que se habla, pero no todos comprendemos lo que dice) y por supuesto, se aprende a “hablarla”. ¿Adivinan cómo? Exactamente. Cantando o creando sonidos ayudados por un instrumento musical.

La obra "Atushi Ojisama and Ijigen Waltz". Una partitura un poquito rebuscada. (Muuuy, muuuy poquito)
La obra “Atushi Ojisama and Ijigen Waltz”. Una partitura un poquito rebuscada. (Muuuy, muuuy poquito)

¿Esto quiere decir que el que estudia eso sólo puede hacer esa clase de música? ¿Y el que toca cumbias no puede hacerla? ¿Entonces por qué yo tengo un amigo que aprendió a tocar la balalaika solito? ¿Y por qué una tía que siempre canta en las reuniones familiares tiene una voz rebonita aunque nunca estudió canto ni la música esa académica? Sí, sí. Sé que las dudas saltan inevitablemente en su cabecita. Sobre todo respecto al estudio de esta música.

Pues precisamente para eso está este servidor, quien tratará de ir aclarando esas dudas que nunca tuvieron intención de expresar, reduciendo así esa separación entre nosotros y el vastísimo universo que es la música académica. Si me lo permiten, claro.

Y si me esperan un par de entradas más.

8 Comentarios

  1. Los efectos del reggaeton son contrarios al de la música clásica. bahhh Total la dizque música de ahora daña el cerebro y el oído , por los instrumentos que se usan ,por la deformación ,los cambios de ritmo ,la composición de sus frecuencias,las drogas auditivas,etc .Ademas hay que agregarle el nivel de intensidad al que suelen escucharse ( rap ,el reggae , reggaeton) y el riesgo que es para el oído. Ademas de la clásica tambien escucho rock ,pop de los 70 ,80 y 90 . La música clásica sera antigua, pero no daña el cerebro ,no es una contaminación sonora en el ambiente, ni promueve el libertinaje en discotecas donde hay humo ,drogas visuales , etc………………

  2. La música clásica puede alterar la función de los genes y hacerte más inteligente ,según el ultimo estudió a nivel molecular . Siempre supimos que la música era buena para la salud. Nos pone de buen humor, reduce la presión sanguínea y hasta mejora la función muscular. Sin embargo, hasta ahora, los científicos no habían podido descubrir cómo exactamente es que la música afecta nuestro cerebro.

    El impresionante descubrimiento se produjo en la Universidad de Helsinki a cargo de un grupo de investigadores liderado por Irma Järvelä. Los científicos se disponían a investigar los principios moleculares que conducen los cambios en nuestro cerebro. Los científicos descubrieron que la música clásica altera la función de los genes. Escuchar música mejora la actividad de los genes implicados en la secreción y el transporte de la dopamina, la función de sinapsis, el aprendizaje y la memoria.

    Concretamente lo que hicieron los investigadores fue separar a los participantes de la investigación entre aquellos que estaban acostumbrados a escuchar música clásica y aquellos que no. Luego todos los participantes escucharon el concierto Nº3 para violín en G-mayor de Mozart.

    Los investigadores midieron el perfil transcripcional de todo el perfil de la sangre periférica antes y después de la exposición a la música. Los resultados indicaron que después de la música los participantes con experiencia musical mostraban cambios a nivel genético. En los participantes sin experiencia no se relevaron cambios significativos a nivel genético. Los cambios producidos fueron de dos tipos. Por un lado, la música clásica impulsó la función de los genes relacionados con la memoria, el aprendizaje y el funcionamiento cerebral en general. Además de un receptor específico que regula el estrés, la depresión y hasta los comportamientos adictivos.

    Y por otro lado, y esto quizás sea lo más interesante, redujo o neutralizó la función de los genes relacionados con el envejecimiento cerebral y el deterioro neuronal en general, incluídos los genes relacionados con el Alzheimer, entre otras enfermedades.

    Estos descubrimientos contribuyen a la explicación científica de los beneficios de la musicoterapia en el tratamiento de diferentes enfermedades mentales.

  3. ¡Felicidades! Es una gran entrada.

    Gracias por ilustrar tan bien todos los conceptos.
    Obviamente queda mucho por decir.
    Resta esperar por las siguientes entradas.
    Sin embargo, no tengo familiaridad alguna con el concepto de “Música Académica”.
    De cualquier manera, no deja de abrir la mente a este mundo.
    Osada la entrada, le podríamos llamar, ya que trata de resumir muchísima historia de éste arte y sin embargo, lo hace bastante bien.

    Saludos.

    • Hola, Gio.

      Me alegra haber podido explicarme con suficiente claridad para dejarte suficientemente claros algunos de los conceptos rudimentarios. Estoy completamente de acuerdo. Aún faltan miles de libros por escribirse acerca de este, el más antiguo género musical. Por mi parte espero sólo poder picarles la curiosidad lo suficiente como para que dejen de ver a la música académica como un género extraño e inaccesible.

      El término “académica” es sólo uno de varios que pueden dársele al género. Incluso el uso de “música clásica” es aceptado actualmente por la RAE, pero ese prefiero y recomiendo evitarlo para disminuir las posibles confusiones respecto a otros periodos.

      Otros nombres que puedes usar para referirte o investigar sobre esta música: Música culta, música de concierto, música adscrita a la tradición de las bellas artes (así de rebuscado como suena).

      Espero haberte ayudado a tener más dudas.

      Saludos

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