Llueve y no sé si te extraño,

no sé si te extraño o me extraño.

Todo parecía sencillo,

fácil y divertido.

Me hacías reír y soñar,

me hacías sentir brillante.

Nunca pude escribir sobre ti,

hasta que ya no estuviste aquí.

¿Te acuerdas de las burbujas?

¿Te acuerdas de las mariposas?

Ambas flotaban,

jugaban con nosotros

e irremediablemente, morían.

Recuerdo tu sonrisa de niño pequeño,

tus ganas de ver más allá de lo evidente,

las ganas de encontrar lo que no buscabas.

Recuerdo la única vez que tomaste mi mano,

y yo te habría seguido a donde fuera

si no la hubieras soltado.

Cuando llueve nos recuerdo corriendo,

nos recuerdo riendo,

terminar con un café

e historias de miedo.

No fue mi culpa,

tampoco la tuya.

En algún momento

tenía que alcanzarnos la lluvia.

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