En estos día he estado leyendo (y viendo) mucho sobre las fotos de desnudos de muchas artistas e incluso de deportistas, pero al parecer todos tenemos centrada la atención en Jennifer Lawrence, en las fotos, en las declaraciones, en los efectos legales y en los chistes que se generan sobre este Celebgate o Fappening como también se le conoce.

Hay tantas afectadas, entre ellas las más sonadas Kate Upton, Kristen Dunst, Victoria Justice y más, la lista completa la puede encontrar aquí. Se ha dado un gran fenómeno sobre estas fotos, tanto por el morbo que han generado, tanto para hombres que han disfrutado de ellas y para mujeres que han conocido por fin a esa que se roba las miradas y la atención en cada presentación.

Los comentarios vertidos sobre este caso han sido de todo tipo, desde bromas inocentes hasta otras ya más subidas de tono y otros que condenan estos hechos por ser un atentado a la privacidad de la actriz, “una flagrante violación de la privacidad”, como lo describe el representante de Jennifer Lawrence. También hay quienes han puesto estos hechos a la altura de una violación, criticando a quienes han visto las fotos y se han emocionado con ellas, restregándoles en la cara que podrían ser sus madres, hermanas o parejas. ¿Pero qué es la privacidad de un actor/actriz en estos tiempos?

El público cada día se vuelve más exigente

Quiere más y más, en este caso de su actriz favorita Jennifer Lawrence, no le basta con ver y disfrutar de su trabajo en la pantalla o en la comodidad de su casa, la quiere a ella completamente, quiere desnudarla literalmente, es por eso que las imágenes se hicieron virales en apenas poco tiempo y que lo seguirán siendo a pesar de las acciones legales que se han iniciado contra el supuesto hacker que filtro las fotos.

Muchos de los que hoy se arrancan los cabellos y destrozan la garganta gritando sobre la privacidad de la actriz y lo mal que estuvo lo sucedido, son los mismos que siguen día a día a la actriz, los mismos que deseaban saber cómo era la relación de ella con Nicholas Hoult, los mismos que ávidos de información se entrometieron hasta la íntima y privada cena de navidad familiar en la que supuestamente le pidieron matrimonio, de esta se desprenden detalles como el precio de anillo, la fecha de la boda, el discurso de Hoult y muchas cosas.

Actualmente lo que tenían en boca era la supuesta relación (no lo puedo confirmar) de Jennifer y Chris Martin, muy criticada por muchos por la diferencia de edades, porque Martín termino una relación de 10 años hace apenas unos 5 o 6 meses o porque se trata de un free, una relación sin compromisos, es aquí donde yo veo que estamos tan hambrientos de poseer a los famosos, de colarnos en lo más íntimo de ellos y saber cada detalle de su vida. Me parece que eso es un poco invadir su privacidad.

De igual forma los medios de comunicación que condenan los hechos y exigen se aplique la ley ya que las fotos fueron robadas y hablan de formas de prevenir todo esto, de sus consecuencias y más, pero obviamente todo esto acompañado de las mismas imágenes que fueron robadas, unos más conservadores mostrando aquellas en las que aparece ella en traje de baño, en las que no se vea nada “íntimo” y otros tantos mostrando las comprometedoras con una ligera censura, pero al final incurriendo en lo mismo, porque al final eso es lo que vende los que les deja rating, clics o likes o como sea que miden su impacto.

¿Por qué sólo Jennifer Lawrence y no todas las demás?

Desde mi punto de vista, se debe al contraste que hacen estas imágenes con la imagen que trataba de proyectar ella, una imagen simple, muy fresca, sin escándalos y como muchos notaron, una imagen creada para ser el símbolo femenil de Estados Unidos, la sucesora de Julia Roberts, ese título que no han podido llenar otras actrices, una imagen que impactaba mucho en el público juvenil, ideal para bromear, para divertir, una imagen hasta cierto punto boba, recordada por sus caída constantes, y por sus bromas para justificar todo, además de esas gesticulaciones durante entrevistas.

No quiero culpabilizar a la víctima que a todas luces sufrió un robo de información, de propiedad intelectual, ya que al ser ella la autora de las selfies le pertenecen y no pueden ser distribuidas sin su consentimiento, no así las fotos que fueron tomadas por otras personas, de las que no puede exigir nada, pero sobre todo de una violación de su privacidad, ya estamos ante una cadena de delitos cometidos contra su persona, sólo quiero mostrar como hay un doble discurso en cada persona y en los medios que se escandalizan ante eso que ellos mismo muestran y reproducen.

Por Josué González

Twitter @joss_gonzalez

 

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