Flor de Trigo o Maíz, es el significado de Janitzio. Nombre original en purépecha Janitsïo. Es una de las principales islas del lago de Pátzcuaro en el estado de Michoacán. A 60 Km de Morelia, capital del Estado.

Las construcciones por toda la isla son blancas y los techos están hechos de teja roja, la combinación hace que la vista se deleite ante lo que rodea la isla. Para la celebración del Día de Muertos, la isla de Janitzio se viste de negro, el panteón y casas de pabilos encendidos para venerar a los que ya no existen en este mundo.

El 1 de Noviembre las campanas con su tañer anuncian a los vivos que es momento para vestirse de gala negra, elevar cantos religiosos en un peregrinar hacia el panteón o sus altares, salen y ofrecen a sus muertos vivas ofrendas sobre las tumbas, donde los muertos esperan el regocijo del pan, las calabazas dulces y el olor del cempasúchil. Las oraciones se elevan y las cruces montadas en casa-tumba reciben la luz de los cirios. La isla se viste de cirios y antorchas que la iluminan y hacen resplandecer. Desde la carretera, que va de Morelia a Pátzcuaro se alcanza a ver la luminosidad que rodea a toda la Isla.

Los habitantes esperan la visita de Mintzita hija del rey Tzintzicha, y de Itzihuapa príncipe heredero de Janitzio, hijo de Taré. Que esa noche se aparecen para volverse a encontrar.

Mintzita e Itzihuapa estaban enamorados, pero su amor no llegó a concretarse y se vio frustrado por la llegada de los españoles a la Isla. Nuño de Guzmán tomó preso al padre de Mintzita, lo torturaba hasta los gritos de lamento y dolor profundo. La princesa ofreció el tesoro fabuloso que se encontraba inmerso en la profundidad de las aguas entre Janitzio y Pacanda para rescatar a su padre el rey Tzintzicha. A Itzihuapa, en el intento por sacar el tesoro, lo atraparon veinte sombras de los remeros que escondieron el tesoro, siendo estos los guardianes del mismo, se lo llevaron a la profundidad del lago con ellos y así se convirtió en el vigésimo primer guardián del tesoro fabuloso.

En la noche del Día de Muertos al tañer el bronce, el lúgubre sonido despierta a los guardianes del tesoro fabuloso y suben la cuesta de la Isla. En éste andar Mintzita e Itzihuapa se encuentran, para caminar juntos hacia las ofrendas que los habitantes vivos de la isla ponen para ellos, ahí junto al retumbar de las campanas, los cantos de las mujeres y niños y los cirios encendidos, pueden volver a despertar el amor que se fue con ellos a sus frías y solitarias tumbas, se musitan palabras dulces y miradas coloridas. Un amor eterno bajo el agua y la tierra.

Hacia las 12 de la noche del 1 de Noviembre, se realiza en el cementerio la ceremonia Animecha Kejtzitakua, donde las mujeres y los niños caminan en silencio al cementerio para llevar la ofrenda a sus muertos. Después, en la Isla se escuchan cantos dulces y con gran musicalidad de los purépechas que imploran el descanso de los queridos muertos y por la alegría de los que quedan parados en la tierra. La campana colocada en la entrada del panteón, suena discreta toda la noche para llamar a las ánimas a que se reúnan con sus seres terrenales y gocen de los platillos y todo lo que se les ofrece en esa noche.

Día de muertos en Janitzio

Así que si quieres pasar un día de muertos con sonidos lúgubres, rodeado de historia, de una leyenda amorosa, de un colorido sin igual, de riqueza en nuestras costumbres más antiguas, de cirios iluminando la luna y llamas elevándose al cielo; te recomiendo lo pases en Janitzio.

Para muestra un botón.

Galería de Janitzio


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Alejandra Olson
Espíritu congestionado por las letras, que busca encontrarlas en el camino del hacer literario y de éste encuentro aparezcan historias de empatía con los ojos participantes del espectador. Se dice incipiente escritora, pues cada día se descubre, redescubre, encuentra, pierde hilos dentro de éste oficio. Oficio que necesita dedicación, amor y empeño. Ella es así, tan natural como la vida se lo permita y aguerrida.

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