No es fácil tener la mente y el espíritu abiertos para percibir los momentos de la vida, pero sin duda alguna, entre mayor es el conocimiento de ti mismo, mayor es la percepción de tu entorno. ¿En qué momentos tenemos abiertos esos canales? Cada persona lo logra de diferente manera, a veces sin darse cuenta, y otras por medio de mucha preparación.

Puede ser mientras vas manejando en la carretera sintiendo el aire cálido golpear en tu cara, o tal vez mientras miras llover; en otras ocasiones puede ser respirando el aroma de la tierra mojada, o cuando cierto perfume te hace evocar el momento preciso de algún suceso. Puede ser mientras practicas algún deporte o simplemente al estar haciendo lo que te gusta, tal vez al estar junto a esa persona que te hace sentir tranquilidad.

Lo distinguirás porque es un momento en el que todo parece encajar, la vida pareciera tener un sentido diferente, único, como si el universo te hablara únicamente a ti.

Yo lo denomino “El Llamado”, porque siento que es un momento en el que la vida y el universo te llaman específicamente a ti, es el instante de conexión perfecta, se siente, te invade, te hace sentir no solo feliz, sino parte del todo.

Los llamados, son eso, momentos de conexión que te hacen darte cuenta si estás en el camino correcto o debes moverte a otro sitio, como ese juego donde cierras los ojos y buscas algo o alguien y la única pista que te dan es decirte “tibio, frío o caliente”; ¿lo recuerdas?

Bueno, esto funciona de manera similar, a veces estás estudiando una carrera muy difícil y pesada y luego te preguntas si estarás en el lugar correcto, sin embargo llega un momento en medio de ese caos, y a veces cuando estás a punto de desfallecer, y entonces algún maestro te da un discurso impresionante, o tú te descubres aplicando lo que has aprendido de una manera natural, o si eres veterinario le curas la patita a ese perro adolorido, y es entonces cuando pruebas las mieles de la vida, cuando algo dentro de ti hace un click sonoro y tremendo y te das cuenta de que todo lo que has hecho vale la pena seguirlo haciendo porque es ahí donde quieres estar, algo te dice que ese simple instante te hace sentir enamorado de lo que haces, de lo que ERES mientras lo haces.

Notarán este llamado cuando dentro de todo movimiento imparable, por un instante el mundo se detenga y te sientas inequivocablemente conectado con tu objetivo, con tu más profundo deseo.

Les deseo este viernes que abran su mente y su espíritu a esos llamados de la vida, que los disfruten al grado de renovar sus votos consigo mismo y con su misión.

Y si aún no los sienten, no se preocupen, hagan más actividades, sencillas si es posible. Caminen, sepárense un poco del tumulto y despréndanse de todo el ruido exterior, tal vez un poco de música ayude para empezar a conectar.

Y tú, ¿has sentido el llamado?

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