En días pasados se han estado manifestados en la ciudad capital campesinos que muestran su descontento por los bajos precios a que son pagado sus productos, quizá una molestia más para el capitalino, pero son los contras de vivir en donde reside “el poder” del país.

Indignante es el acto de ver y saber como se aprovechan de la gente, en este caso campesinos, estas personas hacen una labor fuerte que implica tanto trabajo físico como mental y desgastes de todo tipo para producir algo esencial para el país, alimento.

Y es que aparte de lidiar con cosas como Monsanto, ahora se enfrentan a que no se les paga bien su producto, ya que los “coyotes” (intermediarios) que no hacen nada más que aprovecharse de la ocasión, pagan precios ridículos por productos del campo, lo más afectados son las semillas como; frijol, maíz y sorgo.

Saber lo de los precios fue algo que realmente me molestó, y es que pagar de entre $3.50 a $6.00 el kilo de frijol a los productores es una grosería, cuando en los centros comerciales se llega a pagar hasta $25.00 el kg, solo porque te lo dan en una bolsa y con un logo. Eso a mi parecer es exceso y deberían de saberse que tarde o temprano la gente se cansa de tanto abuso y es cuando estalla la olla de presión.

Ahora los precios del maíz son de $2.50 mientras lo de sorgo a $2.00 por kg, esto es indignante  ya que hace un par de años los precios eran lo doble y hasta un poco más. La gente que está encargada de los asuntos de la agricultura en el gobierno se excusa con que hubo “sobre oferta” y que por eso tanto atraco. A mi parecer sabes que estás en un mal país cuando te das cuenta que los gobernantes empiezan a justificar los robos.

Pero en fin, ¿qué podemos hacer aparte de quejarnos?

Yo propongo que traten de no comprar estos productos en centros comerciales o lugares donde se note que son intermediarios gandallas y ¿cómo saberlo?, no lo sé, a lo mejor el instinto puede ayudar. Si ven en la calle a estas personas productoras del alimento, cómprenles, lo venden a buen precio y ayudan al campo mexicano.

Así es como lo invito a reflexionar sobre la situación y espero que entre tanto descontento se llegue a una solución, real, no el tipo de placebos que nos han venido recetando desde la “independencia”. Ojalá mis ojos lleguen a ver el día en que al pueblo se le respete de perdido.

Comenta en el recuadro