Todos hablamos de decepciones amorosas, de cuanto nos duelen los engaños de aquel a quien amamos, pero creo que existe una desilusión mucho mayor que ésta… la de descubrir un falso amigo.

En las amistades creemos que vivimos una relación igualitaria donde ambas personas se comprometen a entregar lo mejor de sí mismos, guardar secretos, estar en las buenas y en las malas, además de escuchar tus problemas y aconsejarte, acompañarte en tus momentos de dolor y por si fuera poco estar ahí en tus fracasos amorosos, sea como sea que los vivas.

Estas características de compartir gustos, intereses, actividades, el comprenderse el uno al otro, la sinceridad, el interés y la preocupación por el otro y el amor que va surgiendo entre ambas personas, es lo que distingue los amigos de los conocidos. Se da en diferentes etapas de la vida y existen amistades que traspasan el tiempo y se quedan contigo a lo largo de tu existencia y se fortalecen con la convivencia.

Pero, ¿qué pasa cuando te das cuenta de que aquél a quien considerabas tu amigo no ha sido recíproco contigo, si te deja por una pareja y, es más, todo este tiempo estuvo fingiendo una amistad contigo por algún beneficio? A mi modo de ver las cosas, duele mucho más un engaño de un amigo, la traición y la deshonestidad que la hecha por una pareja; esto porque, como dicen por ahí “cuida a tus amigos porque ellos estarán aunque tus novios te abandonen” y, es cierto.

Para esto me dí a la tarea de preguntarle a algunas personas sus experiencias amargas en cuanto a amistades, y esto es lo que dijeron (las historias fueron redactadas para hacerlas más comprensibles):

Historia 1: “Tuve un mejor amigo que en una fiesta trato de aprovecharse de mi hermana, me sentí, pues, obvio mal, más que nada decepción y obvio agarré a palos al wey.”

Historia 2: “Un amigo que conozco desde niña, le presté dinero y hasta la fecha no me lo ha regresado. Lo peor: me dice que ya me depositó, que revise mi cuenta y cuando le digo que no tengo nada me contesta que ha de ser bronca del banco.”

Historia 3: “Uno de mis mejores amigos fue mi más grande bully, a tal punto de presentarme a una chica y meterle cizaña para que después no saliera conmigo, fue una persona que me robó cosas, me pedía favores pero cuando yo se los pedía, tenía que pagarle con dinero. Después de toda una vida de “seguirlo”, la cereza del pastel fue cuando se mega burló de mí porque no me acosté con la chica que me presentó, siendo que él quería hacerlo. Exploté, los mandé a la chin*$%# a los dos y no nos volvimos a hablar. De repente, todos parecían tener problemas con este cuate, resultó que al final el que no quería ver con quién estaba saliendo, era yo. Muchos años de estarle aguantando muchas cosas.”

Historia 4: “Mi más grande decepción fue cuando una de mis amigas me contaba de su novio pero por su apodo. Tiempo después, conozco al tipo este por su nombre y empezamos andar. Jamás me dijo que anduvo con mi amiga y yo no me di cuenta que él había sido su novio. Nos dejamos de hablar, pero fue por otra amiga que pude darle sentido a que me dejara de hablar, eso fue lo que me dolió y sacó de onda, que por ella no supe nada, ni confrontación ni nada de nada. Después nos empezamos hablar y a salir a fiestas otra vez pero ya como antes de eso no, porque era de ir a su casa, ella a la mía y cosas así.”

Historia 5: “Pues… A un amigo le gustaba mi novia, me la bajó, nos peleamos y así, pues me sentí de la chin%&/$, traicionado por ambos, triste, no sabía qué hacer y así”

Historia 6: “Te platico: tenía mi mejor, mejor amiga del mundo, su novio me echó el perro, le conté porque se me hizo super mala onda, el wey le dijo que no era cierto y ella me odió por levantarle falsos a su novio”.

Como podemos ver en todas las historias existe algo común, la decepción al comprobar que la persona no era quien creímos conocer.  El ver un lado que no sabíamos o no queríamos reconocer que estaba ahí. El sentimiento que produce el ser “usado”, por decirlo así, por una persona en la que depositamos sentimientos como lo son la confianza y el amor. El ser desechado por una persona cuando ya no puede sacarte provecho o cuando ya consiguió lo que quería de ti.

Otro aspecto común es el arriesgar una amistad por otra persona, por querer quedarse con la pareja del otro y al conseguirlo dejar una amistad quizá de años por algo que no podemos asegurar si durará o no.

Consejo:

Sea cual sea su historia, no olviden valorar a las personas que realmente han demostrado que se les puede llamar amigo, que nunca los han dejado solos, que se preocupan cuando ven que están enfermos o estresados y sobre todo que están dispuestos a sacarles una sonrisa para que su mundo, sin importar la situación, parezca un poco mejor de lo que en realidad es.

Quizá es un buen momento para depurar amistades que nos lastiman, nos llevan por caminos incorrectos y sobre todo son más falsos que un billete de tres pesos. Si no es honesto, no te valora, se aprovecha de ti o tus influencias cuando puede, te deja tirado cuando hay un evento que le convenga más que estar contigo, solo habla de sí mismo, pero no se interesa por ti, critica tus opiniones o gustos y no está contigo cuando lo necesitas, es mejor empezar a buscar un verdadero amigo.

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