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Crítica: Senior Year (2022) – Una dosis de Rebel Wilson

Senior Year critica

De Nery0 de entretenimiento más accesible en la actualidad y el pionero en cuanto a plataformas de streaming. A favor o en contra, Netflix no deja indiferente a nadie. Pero si hay algo cierto es que no escatima al momento de ampliar su catálogo. En la plataforma no solo hay cabida para series y películas, sino que dentro de cada tipo de producto hay mucho para elegir, especialmente el segundo. Desde documentales hasta cine independiente (como 6 Baloons), hasta especiales de comedias o trabajos de cineastas de renombre (como El Irlandés de Martin Scorsese). Pero sobre todo hay espacio para películas indefensas, de esas que son perfectas para ver un sábado por la tarde porque están hechas con esa intención. Ese es el caso de Senior Year (2022, dir. Alex Hardcastle), la película más reciente de Rebel Wilson que deberías de ver (o no).

Si buscas casi dos horas de vago entretenimiento, de pasarla bien a causa de unos cuantos chistes inofensivos, entonces lo más reciente de Netflix, es para ti, Mi año de graduación. 

¿De qué trata My Senior Year?

Es 2002 y Stephanie es una adolescente australiana cansada de ser «fea e invisible». Así que en su último año descubre la fórmula para ser querida por todos: ser popular. Stephanie se inscribe en el grupo de porristas e instantáneamente consigue la atención que quiere, incluyendo la de Blaine, el chico más popular. Eso despierta la ira de Tiffany, la otra Queen B. Todo va bien para Stephanie, finalmente tiene lo que quiere, hasta que un día, una acrobacia sale mal y la chica entra en un coma… De veinte años.

Cuando Stephanie despierta, en 2022, físicamente como una mujer de treinta y siete años pero mentalmente como una adolescente de diecisiete, todo lo que quiere es retomar su vida justo donde la dejó: volver a la preparatoria, enamorar a Blaine y, por supuesto, ser la reina del baile de graduación. Pero nada de eso será fácil cuando Stephanie se da cuenta que llegar a su adultez veinte años más tarde ( o volver a su adolescencia con veinte años demás) no será fscil. Sobre todo porque muchas cosas se verán en peligro.

Estamos aquí por la nostalgia

Al menos un tercio de la película está ambientado entre finales de los noventa y principios de los 2000. Y hay que reconocer que está muy bien concebido. Se nota que la producción tomó como referencia comedias adolescentes de esos años. Aunado a ello el vestuario y estilismo es una oda a la década y se aprecia que los detalles estén tan bien cuidados.
Esto contribuye a que ambas líneas temporales estén bien marcadas más allá de ver a actores diferentes.

Un choque de generaciones

De hecho esa marcada división temporal se nota también en el comportamiento de los personajes. La primera parte de la película está repleta de personajes estereotipados (la nerd, el chico y la chica populares, la homosexual de closet y el mejor amigo negro). Cuando la película salta a la época actual, vemos que hay mayor visibilidad entre los personajes y, por supuesto, esa jerarquía de popularidad parece haber sido erradicada pero en realidad ha sido trasladada a las redes sociales.

Eso da pie a los mejores chistes de la película que se mofa de ese cambio abrupto entre los millennials y la generación Z, la dependencia a las redes sociales e incluso a la cultura woke. Aunque se las ingenia para hacer todo desde el respeto.

Algo grato de ver también es que por primera vez Rebel Wilson no es solo «la gorda graciosa de la película«, tal vez se deba a su perdida de peso o que tal vez sea momento de verla simplemente como «la graciosa de la película«. Y es que aunque ella y Angourie Rice no tienen escenas juntas en la pantalla, su dinámica al dar vida un mismo personaje es muy interesante porque es como ver a una misma persona. Los secundarios también cumplen su trabajo, destacando a Zoë Chao que es una fuerza frente a las cámaras y tenemos que tenerla en cuenta.

Un soundtrack de película… Literalmente

Un punto a favor es lo maravilloso del soundtrack. No solo emana esas vibras de comienzo de siglo, que es lo que quiere sino que encaja muy bien dentro de cada escens, especialmente esas con sorpresivos números musicales que son varias, ademas.
Senior Year no es una película perfecta, de hecho, hay chistes que no funcionan del todo bien pero es un visionado lo suficientemente entretenido para pasar un buen rato. Una película que olvidaras tan pronto termines de verla, sí, tal vez. Pero es también una que querrás ver hasta el final.

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