El verano y el invierno son como el yin y el yang del cine. El bien y el mal. Mientras el verano, mayormente, es el escenario para las historias más idílicas; el invierno representa catástrofes, desolación, el gélido infierno. Jeremy Saulnier (Green Room) lo sabe y por ello, para su más reciente película se ha traslado al escenario más invernal de Estados Unidos, Alaska, para narrar una historia de cacería y venganza. Hold the Dark (o La Noche de los Lobos, como se ha traducido en Hispanoamérica) es una de las cintas originales de Netflix más recientes; un thriller intrínseco y violento que dejará a pocos indiferentes.

¿De qué trata Hold the Dark?

Un pueblo inmerso en la fría Alaska, conocido como la Villa de Keelut, es sacudido por un terrible suceso: el pequeño Bailey ha sido, presuntamente, secuestrado y probablemente asesinado por una manada de lobos que, aparentemente, abundan en la zona. Medora Sloane (Riley Keough), la desolada madre del niño pide ayuda a Russell Core (Jeffrey Wright) un experto en lobos; este accede a las súplicas de una madre desesperada quien le pide encontrar y matar al lobo que se llevó a su hijo. Russell, además, se convierte en un apoyo para Medora mientras espera a Vernon Sloane (Alexander Skarsgaard), un militar que tras ser herido, regresa a casa desconociendo los hechos alrededor de su hijo.

Relevo de géneros

¿Alguna vez has visto una carrera de relevo? Dónde dos (o hasta cuatro) atletas forman un equipo. Un atleta inicia la carrera y en punto designado de la vista es relevado por su compañero que aunque tenga diferente estilo para correr o sea más lento o más rápido, siguen siendo del mismo equipo. Pues así es Hold the Dark. Como una carrera de relevo, como un relevo de géneros.

La Noche los Lobos inicia con un desarrollo pausado, que se mantiene a lo largo de todo el metraje, pero el planteamiento sabe más a un drama policial: un hombre llega con el objetivo de investigar un asesinato que conmociona a una comunidad aparentemente imperturbable; y en efecto acaba aliándose con la policía. Entonces, una secuencia de escenas bélicas se introducen para presentar el personaje de Vernon Sloane que será indispensable para el resto de la película. Hold the Dark no se conforma con ser únicamente lo que ya ha introducido en su primer tercio. Cuando comienza lo que será la caza de lobos se transforma en una película de suspenso donde lobos y hombres son amenazantes por igual. El tercio final se cuece como un thriller denso de venganza; un juego del gato y el ratón pero con lobos como protagonistas (si han visto la película entenderán lo que digo; sino, no puedo revelar más detalles); y adiciona una escena digna del mejor cine western.

Hold the Dark ensambla este puñado de géneros sabiamente con la ayuda de un tono gélido, distante, agobiante. Diálogos a cuentagotas pero propicios donde, tal vez, sobra una que otra línea bastante obvia (el momento que da inicio a la escena western) pero nada de qué preocuparse.

Vista la película como un conjunto tal vez desentone las escenas en guerra del personaje de Vernon que no comparten estética con el resto de la película; y la historia trágico familiar del personaje de Russell Core que no aporta absolutamente nada a la película, funciona únicamente como una excusa (no muy convincente, bastante cliché) para justificar porque el personaje aceptó trasladarse a la Villa de Keelut en lo que desde un inicio se percibe como una terrible idea (¿matar una manada de lobos para hacer justicia por la muerte de un niño que no se sabe a ciencia cierta si fue asesinado por los temibles mamíferos?).

Hold the Dark tiene una Soledad escalofriante

Tal como he mencionado, el mayor triunfo de Jeremy Saulnier es saber conjugar todos los géneros mencionados en una misma película y que se sienta como tal. Pero el director, familiarizados con las películas de venganza (Blue Ruin, Green Room) sabe envolver todo en un ambiente gélido, desolado, cuya soledad resulta torturadora tanto para los personajes como para el espectador.

Saulnier cuenta con la fotografía de Magnus Nordenhof Jønck que hace uso de planos abiertos para capturar la inmensidad más insana de la blanca e invernal Alaska. Planos que, en efecto son una belleza visual, también resultan tristes. Como contraparte del fondo que aporta la naturaleza, están esas escenas en interiores donde los personajes encuentran refugio pero no cordura; donde incluso pueden perder más el juicio como Melora y Vernon. Como lobos aislados que necesitan drenar su furia… O locura. Hold the Dark, por momentos, recuerda a Wind River (Taylor Sheridan) y Prisoners (Dennis Villeneuve); personajes libres en la inmensidad de la nieve pero presos de sus propias acciones y pensamientos.

Si esta película es la prueba de algo, es que algunas grandes películas, como los momentos insoportables que representan, no están hechas para entretener; están hechas para hacerse sentir. Entonces, lo que Hold The Dark carece de amplitud y entretenimiento lo posee en una puesta en escena y desarrollo reflexivo. El ritmo lento e incómodo captura a la perfección la psique de un pueblo y un lugar que me resulta difícil imaginar cómo esta historia podría haber sido realizada de otra manera. El ritmo glacial de un pueblo todavía gobernado por tradiciones locales de larga data; y el aparentemente interminable tedio de la guerra, en el que te encuentras atrapado en una situación que apenas entiendes, esperando ansiosamente que algo violento estalle por fin en el aire rancio; todo esto se hace mucho más visceral por la decisión de Saulnier tras la cámara.

El trío poderoso

Tal como lo ha hecho en sus tres cintas anteriores, Jeremy Saulnier vuelve a demostrar que también es un gran director de actores; puesto que ha sacado a relucir las mejores interpretaciones de muchos de los actores con los que ha trabajado previamente. Basta con ver sus películas anteriores. La gran diferencia es que en esta ocasión ha contado con tres de los talentos del momento. Jeffrey Wright, actor de Westworld, ha estado recibiendo el reconocimiento que merecía desde hace años, interpreta al solitario Russell Core; lo hace de una manera tan natural y con tantas capas que muestra la vulnerabilidad, el temor pero a la vez la determinación del personaje. Alexander Skarsgaard, ganador del Emmy por Big Little Lies, vuelve a ponerse bajo la piel de un hombre perturbado (y perturbador) de espíritu taciturno y demente, tanto que resulta escalofriante. Riley Keough le bastan dos escenas y pocas líneas de diálogos para convertirse en un enigma que se extiende hasta el final de la cinta.

Este elenco pletórico lo complementan James Badge Dale y Julian Black Antelope como un policía que busca restablecer la paz en la Villa de Keelut y el que desea acabar con la Villa de Keelut respectivamente.

A diferencia de David Fincher o Dennis Villeneuve que se han metido en el genero en un par de ocasiones; Saulnier es probablemente el único cineasta de la actualidad que ha hecho de este género su marca, o al menos es el mejor. Hold the Dark es diferente a sus trabajos; pero en realidad es un híbrido de lo que consiguió previamente en su filmografía y por eso se adapta perfectamente. La película es mucho más larga y extensa que la historia de venganza familiar íntima de Blue Ruin y mucho más introspectiva que la rareza de Green Room, pero como esas películas, La Noche de los Lobos es un examen de la capacidad de violencia de la humanidad y presenta a un protagonista que es mucho más complejo mentalmente (incluso más aterrador dado que el personaje es altamente inteligente). Hay una calidad hipnótica en el trabajo de cámara de Saulnier sobre el paisaje frío, y la película es siempre sorprendente, severamente violenta pero a la vez atractiva.

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