Nosotros bibliófilos, devoramos casi cualquier libro que se cruce en nuestro camino, y es que todos los libros te enseñan algo. Por cliché que suene, es cierto. En el peor de los casos, nos enseñan lo que no nos gusta.

Los viernes siempre aprovecho para recomendar un escritor, pero ésta vez será diferente. He recomendado a Neil Gaiman, Xavier Velasco, Guzmán Wolffer, Murakami, en fin. Hoy quiero hablar de la gran diferencia entre un clásico y un best-seller.

Un libro o autor clásico, es aquel que trasciende su época y entorno para volverse universal. Uno que marca una diferencia en la literatura entre el antes y el después de su existencia. Shakespeare, Joyce, Dickens, Austen… todos cambiaron de alguna manera, la forma de ver el mundo de quienes los han leído.

Sus historias, aún basadas en su propia época, han dejado algo de ellas en sus lectores, además de impactar profundamente en la forma de hacer literatura. Son libros que se han vuelto best-sellers con el paso del tiempo, por esa profunda huella que dejan en la sociedad.

Los best-sellers, en cambio, casi siempre son respuesta a un buen trabajo de mercadotecnia o a un tema que se encuentra de moda. Hace algunos años fueron los vampiros, y vimos a autores como Stephenie Meyer volverse los más vendidos, pasando por zombies y lo sobrenatural. Sin embargo, ¿cuántos de esos autores o títulos se volverán clásicos? Eso sólo lo dirá el tiempo.

Definitivamente, en gustos se rompen géneros, hay para todos y, mientras más leas, mejor serás para definir qué libros merecen quedarse y cuáles se irán de tu propia biblioteca. No se dejen llevar por la moda y lean los clásicos, descubrirán por qué lo son; y revisen en todos los estantes en su próxima visita a la librería o biblioteca, también hay libros y escritores muy buenos que no son muy publicitados y pueden resultar sus favoritos.

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