¿Qué es tener sexo? Bueno, a mi modo de verlo, el sexo no sólo un acto que brinda placer. De hecho, tener sexo debería sentirse tan natural como el respirar o beber agua. No debería requerir nada más. Es solo eso: sexo. Tener sexo simplemente debería ocurrir como algo simple, usual; algo llevado a cabo en el momento propicio. Solo porque el momento es bueno y estamos listos; nuestros labios, nuestras ganas, nuestro cuerpo, todo lo pide.

Ocurre cuando nuestras energías se entienden, se liberan químicos en nuestro interior y se incendia nuestro sexo; pidiendo a gritos unirse con el de esa persona que ha despertado nuestro deseo. En ese lugar y en ese instante nada más debería importar fuera de la creciente tensión sexual luchando por liberarse.

Te dejas llevar, juegas, ríes, gimes, sueltas todo el estrés. No se trata de ser bueno en la cama, se trata de disfrutar y ser feliz. No debería preocuparnos si estamos “haciéndolo bien”. El sexo no se trata de ser meticuloso o calculador, no hablamos de ser completamente perfectos, sino de adaptarnos al otro y disfrutar ese momento.

Es solo ese segundo en el que su cuerpo desnudo está junto al tuyo, deseándote, deseándonos. Algo que enciende tus instintos, el deseo, la urgencia de estar entre sus brazos; el placer de escuchar su respiración y tener sus gemidos cerca de tu oído. Eso es suficiente.

¿Qué desean las mujeres? Olvídate de eso, las revistas, los artículos, los libros. Todo eso es inútil. Estas tú y estoy yo; no hay más personas y las estadísticas se hacen inútiles. ¿Qué si no soy como la mayoría? Deja que todo se dé, así, sin más. No te apures si no hemos llevado la situación despacio, ya habrá tiempo.

Exploremos cada vez que tengamos sexo, existen distintos ritmos, combinaciones, posibilidades. Quizá podamos hacerlo diferente la próxima vez. No te preocupes por los orgasmos, de cualquier modo ya estamos aquí. Estamos donde tenemos que estar, apasionados por la espera, por el deseo; ya no tenemos que convencernos.

No compliques esto, no es “hacer el amor”, es solo sexo. Deja de hablar, no espero nada más y creo que tú tampoco lo haces. Sólo es el momento, la pasión, la alegría, la originalidad. Quiero que te entregues al deseo sin pensar en nada más, sigue tus instintos. No te compares, no diré quién estuvo antes de ti. No importa, no interesa, en este momento no lo recuerdo. Para mí, sólo has estado tú. ¿Quieres saber si han sido increíbles? Todos lo son. En su universo todos son excelentes, esa es su percepción. Deja de preguntar por ellos, concéntrate en el ahora.

¿Qué me importa si golpeaste mi cabeza contra la pared? Eso es pasión, da lo mismo si tu boca presiona de más esa zona delicada de mi piel y has dejado una marca. Me da igual si gimes fuerte o si la cama ha hecho más ruido del que pensabas mientras nos compaginábamos durante la penetración. No existen formas correctas para tener sexo, tampoco existen formas equivocadas.

Ese término: ” Bueno en la cama”. Ese que tanto te preocupa. Sí, lo eres. Eres bueno en la cama.  Me hace sentir bien el saber que estás aquí. Eres bueno en mi cama, así que ¿qué importa lo demás? Me encanta tu técnica, tu ritmo, tu respiración. Esa forma de hablarme y hacerme suspirar, pedir más. La forma en que nos acoplamos y como te sientes. Mira como me tienes, satisfecha. El sexo no tiene calificación pero si fuera así, pasaste la prueba.

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